(Cinco Días, 07-07-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El mercado del petróleo ha iniciado la semana con una evolución estable, consolidando las caídas registradas en los últimos días y situando las cotizaciones por debajo de los niveles alcanzados antes del conflicto entre Irán y Estados Unidos. La normalización del tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz y la decisión de la OPEP+ de seguir aumentando la producción han contribuido a aliviar la presión sobre los precios.

En este contexto, el barril de Brent se mantiene ligeramente por encima de los 72 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cotiza en torno a los 69 dólares. La recuperación del tráfico marítimo de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz durante el fin de semana ha reforzado la percepción de que el suministro internacional vuelve progresivamente a la normalidad, después de que algunos buques modificaran su ruta en los momentos de mayor tensión.

A este escenario se suma el acuerdo alcanzado por varios miembros de la OPEP+, encabezados por Arabia Saudí y Rusia, para incrementar nuevamente su producción a partir del próximo mes. El grupo ha aprobado un aumento de 188.000 barriles diarios dentro del proceso gradual de eliminación de los recortes aplicados en años anteriores. Aunque parte de ese incremento aún no se ha materializado, la decisión refleja la intención de los principales productores de seguir elevando la oferta conforme se estabiliza el mercado. Los analistas consideran que los países productores afectados por el conflicto están recuperando progresivamente su capacidad de extracción y exportación, aunque descartan, por el momento, un exceso de oferta que provoque un desplome acusado de las cotizaciones.

Durante el segundo trimestre del año, el Brent acumuló un descenso cercano al 30%, favorecido por el acuerdo provisional alcanzado entre Washington y Teherán, que permitió reabrir parcialmente el tráfico comercial por el estrecho de Ormuz. Tras esa corrección, algunas entidades financieras consideran que el petróleo aún podría abaratarse más durante la segunda mitad del año, con previsiones que sitúan el barril en torno a los 60 dólares antes de finalizar 2026.

Otros expertos mantienen una visión más prudente. Aunque reconocen que el transporte marítimo está recuperándose de forma gradual, advierten de que las exportaciones todavía permanecen por debajo de los niveles anteriores al conflicto y que persisten limitaciones logísticas. Además, la necesidad de reconstruir las reservas estratégicas y comerciales de crudo podría seguir sosteniendo la demanda durante los próximos meses, favoreciendo una estabilización de los precios en una horquilla de entre 75 y 80 dólares por barril. En el mercado de futuros comienzan a observarse señales de una mayor disponibilidad de petróleo a corto plazo. Tanto el Brent como el crudo de referencia de Dubái presentan actualmente una estructura de contango, en la que los contratos con vencimientos más lejanos cotizan por encima de los de entrega inmediata, un comportamiento que suele asociarse a un mercado bien abastecido.

Mientras tanto, los grandes productores del golfo Pérsico continúan incrementando sus exportaciones. Arabia Saudí ha recuperado prácticamente los volúmenes previos al conflicto gracias a la normalización del paso de sus petroleros por Ormuz, mientras que Emiratos Árabes Unidos también ha restablecido buena parte de sus envíos internacionales. El mercado permanecerá atento esta semana a la publicación de los precios oficiales de venta fijados por los principales exportadores de la región, después de que Arabia Saudí redujera para julio la prima aplicada a su principal referencia de crudo destinada al mercado asiático, en un movimiento orientado a reforzar su competitividad y favorecer un mayor suministro mundial.

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