(La Vanguardia, 19-10-2026) | Laboral

El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, ha advertido durante el plenario de la reunión anual conjunta con el Fondo Monetario Internacional que cerca de 800 millones de jóvenes en todo el mundo podrían quedarse sin acceso al mercado laboral en la próxima década. Según las estimaciones de la entidad de desarrollo, en los próximos quince años se incorporarán 1.200 millones de personas en edad de trabajar para una oferta proyectada de apenas 400 millones de empleos globales.

Para abordar esta brecha, el máximo ejecutivo del organismo ha defendido su estrategia de movilización de capital privado, señalando que las aportaciones no públicas a proyectos del Banco Mundial se han triplicado durante su mandato hasta alcanzar los 112.000 millones de dólares. Sin embargo, este modelo de colaboración público-privada ha recibido críticas por parte de diversos sectores, que apuntan al incremento de las garantías emitidas hasta los 25.000 millones de dólares como un mecanismo que arriesga fondos públicos para asegurar rendimientos privados, concentrando además el crédito en países de renta media en lugar de las economías con menores ingresos.

Dentro de sus metas estratégicas para 2030, la institución mantiene el compromiso de dotar de suministro eléctrico a 300 millones de personas en África y facilitar acceso sanitario a otros 1.500 millones de ciudadanos, promoviendo asimismo la digitalización del sector agrícola y de servicios esenciales mediante alianzas con grandes corporaciones tecnológicas. Esta orientación hacia esquemas de gestión privada en educación, salud y agricultura ha generado reticencias por su potencial impacto en la desigualdad y por relegar a un segundo plano las políticas de mitigación del cambio climático tras la supresión de objetivos cuantitativos específicos.

El encuentro multinacional celebrado en Tailandia, coordinado por el Banco Central de Paraguay y con la participación del primer ministro local Anutin Charnvirakul y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha puesto de manifiesto la alineación de la directiva del Banco Mundial con una hoja de ruta centrada en la eficiencia financiera y la tecnología. El organismo reafirma así su visión de que la financiación del desarrollo futuro dependerá de combinar recursos públicos, capital corporativo y filantropía adaptados a la capacidad de cada país.

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