(Expansión, 30-10-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Pablo Hernández de Cos, actual director gerente del Banco de Pagos Internacionales, parte como el candidato mejor posicionado para suceder a Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE). Distintas fuentes de Bruselas implicadas en el futuro proceso de elección consideran que cuenta con el perfil profesional más completo y la preparación más adecuada para asumir el cargo. Aunque reconocen que su principal rival, el neerlandés Klaas Knot, también reúne importantes cualidades y goza de un notable prestigio internacional, la mayoría se inclina por el antiguo gobernador del Banco de España.
Esta percepción coincide con la opinión predominante entre los economistas. Varias encuestas realizadas durante los últimos meses por Financial Times y, más recientemente, por Bloomberg sitúan a Hernández de Cos como favorito para ocupar la presidencia de la autoridad monetaria europea. Knot, que dirigió el Banco de Países Bajos y presidió el Consejo de Estabilidad Financiera, es su principal competidor. No obstante, la solvencia técnica y la trayectoria profesional no serán los únicos factores que determinen el resultado. La designación estará condicionada por un complejo entramado de negociaciones políticas y equilibrios entre los distintos países de la Unión Europea.
La elección del próximo presidente del BCE forma parte de una negociación más amplia en la que también deberán distribuirse otras responsabilidades relevantes, como la dirección de Operaciones de Mercado y el puesto de economista jefe. Las previsiones apuntan a que estos dos cargos recaerán en representantes de Francia y Alemania, respectivamente. Esta distribución podría influir en las posibilidades de Hernández de Cos, especialmente si la candidatura francesa para economista jefe termina imponiéndose.
Algunos consideran que sería complicado combinar ambos perfiles, dado que el exgobernador español está considerado una figura favorable a una política monetaria más expansiva. Francia, por su parte, podría aportar un enfoque más prudente debido a las tensiones que atraviesa su mercado de deuda. Sin embargo, no existe una incompatibilidad automática entre estas posiciones, como demuestra la etapa del neerlandés Wim Duisenberg al frente del BCE, cuando el economista jefe alemán Otmar Issing mantenía una orientación más restrictiva.
En el ámbito nacional, Hernández de Cos dispone de un respaldo político amplio. Tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, apoyan su candidatura. Aunque la posición del Ejecutivo español en determinados debates europeos, como el relativo a la política migratoria, podría haber reducido su capacidad de influencia en Bruselas, los contactos diplomáticos consideran que esta circunstancia no debería perjudicar necesariamente las opciones del candidato. La negociación decisiva tendrá lugar en la cumbre de presidentes prevista para diciembre en el Consejo Europeo, cuando España podría encontrarse con un Gobierno en funciones.
Aun así, esta situación tampoco se considera un obstáculo determinante. Junto a su experiencia profesional, Hernández de Cos cuenta con otros argumentos a su favor: representa a una de las grandes economías europeas con mejor comportamiento y España todavía no ha ocupado la presidencia del BCE. La elección de Klaas Knot, en cambio, supondría conceder por segunda vez esta responsabilidad a Países Bajos, pese a tratarse de un país de menor dimensión económica.