(El Economista, 07-07-2026) | Laboral
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), reflejan una aparente discrepancia entre el perfil de los perceptores de prestaciones por desempleo y la situación laboral que declaran. Según la encuesta, durante el primer trimestre del año solo el 53,1% de quienes afirmaron recibir una prestación o subsidio por desempleo se encontraban realmente en situación de paro, mientras que el 46,9% restante correspondía a personas inactivas o incluso ocupadas.
No obstante, esta diferencia no implica necesariamente un uso indebido de las prestaciones. La EPA es una encuesta basada en las respuestas de los hogares y recoge la percepción que tienen los entrevistados sobre las ayudas que reciben. En algunos casos, los encuestados pueden identificar como prestación por desempleo otras ayudas públicas de naturaleza distinta, lo que puede explicar parte de la divergencia respecto a los registros administrativos.
A pesar de utilizar metodologías diferentes, la EPA y los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) suelen ofrecer resultados muy similares en variables como el número de personas inscritas en las oficinas de empleo o el volumen total de beneficiarios de prestaciones. Durante el primer trimestre, la EPA estimó que 4,33 millones de personas estaban registradas como demandantes de empleo, una cifra muy próxima a los 4,27 millones contabilizados por el SEPE. Del mismo modo, la encuesta identificó a 1,75 millones de perceptores de prestaciones, frente a los 1,8 millones registrados por el organismo público.
La principal diferencia surge al analizar la situación laboral de quienes reciben estas ayudas. Según la EPA, de los 1,75 millones de beneficiarios, 931.300 eran personas desempleadas, mientras que 716.600 figuraban como inactivas y otras 104.600 declaraban estar ocupadas. En consecuencia, cerca de la mitad de quienes afirmaban percibir una prestación no se encontraban técnicamente en situación de desempleo según los criterios de la encuesta.
La EPA también pone de relieve que una parte importante de los desempleados no recibe ninguna prestación. De acuerdo con sus estimaciones, los 931.300 parados que perciben una ayuda representan únicamente el 45,9% de los desempleados inscritos en las oficinas de empleo. Si se tiene en cuenta el conjunto de personas desempleadas, incluidas aquellas que no están registradas como demandantes de empleo, la cobertura desciende hasta el 34,4%, lo que equivale aproximadamente a uno de cada tres parados.
Estas cifras contrastan con los datos difundidos por el Ministerio de Trabajo a partir de los registros del SEPE, que sitúan la tasa media de cobertura de las prestaciones por desempleo en el 80,1% durante los cinco primeros meses de 2026. La diferencia responde, en gran medida, a que ambos organismos emplean metodologías distintas para calcular este indicador.
Mientras la EPA se basa en las respuestas obtenidas mediante una encuesta representativa de los hogares, el SEPE utiliza registros administrativos y aplica una fórmula específica que relaciona el número de beneficiarios con el de parados registrados con experiencia laboral, además de incluir a los perceptores del subsidio agrario. Este sistema trata de evitar que determinados colectivos que reciben prestaciones sin figurar como desempleados alteren el indicador, aunque algunos analistas señalan que existen colectivos, como los trabajadores fijos discontinuos en periodos de inactividad, cuyo tratamiento estadístico continúa siendo objeto de debate.