(El Economista, 15-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Más de 500 operaciones de adquisición total o de control conjunto han pasado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) desde que Cani Fernández asumió la presidencia del organismo. En los 2.190 días transcurridos al frente de la institución, al menos 39 de estas transacciones han requerido compromisos adicionales o la imposición de condiciones para poder recibir autorización, según los datos analizados por elEconomista.es.
Estas cifras reflejan un endurecimiento del enfoque regulatorio en comparación con la etapa anterior, encabezada por José María Marín Quemada entre 2013 y 2020. En aquel periodo, los expedientes de concentración se resolvían en su totalidad mediante compromisos pactados con las empresas, mientras que en la actual presidencia la Sala de Competencia ha pasado a imponer condiciones de oficio e incluso a bloquear operaciones por primera vez en la historia del organismo.
El caso más significativo de veto corresponde a la operación entre Curium y el Instituto de Radiofarmacia de Barcelona (IRAB). La CNMC rechazó la adquisición al considerar que suponía un riesgo para la competencia en el mercado de los radiofármacos PET, utilizados en diagnósticos oncológicos, así como en los servicios de fabricación para terceros de estos productos.
En otros expedientes, el organismo ha introducido fórmulas de supervisión más exigentes. Es el caso de Oximesa, filial de Nippon Gases, a la que se le ha impuesto la contratación de un auditor independiente encargado de vigilar el cumplimiento de los compromisos asumidos ante la autoridad de competencia.
También han estado bajo revisión operaciones de gran relevancia empresarial, como la opa de Esseco sobre Ercros, que finalmente no prosperó tras la retirada del comprador, o la adquisición del portal inmobiliario Kyero por parte de Idealista, que también terminó sin ejecutarse. A estos casos se suman la fallida fusión entre Trainline y trenes.com y la compra de la residencia de estudiantes Live Stay Cartuja por parte del fondo Greystar, igualmente descartada.
En paralelo, la CNMC sigue analizando nuevas operaciones que podrían ampliar esta lista de expedientes condicionados. Entre ellas destaca la compra de la empresa de publicidad exterior Clear Channel por parte de Atresmedia, que continúa en fase de estudio y aún no ha recibido autorización, pese a tratarse de compañías sin solapamiento directo en su actividad.
Otra operación relevante ha sido la venta de activos de Naviera Armas a Baleària y DFDS, que ha requerido una negociación intensa con compromisos adicionales debido a la situación financiera de la compañía. Aunque finalmente ha sido aprobada, el proceso se ha prolongado más de lo previsto debido a las exigencias regulatorias y al contexto de estrés económico de la empresa vendedora.
El conjunto de expedientes refleja una etapa de mayor intervención por parte del supervisor de competencia, con un escrutinio más intenso sobre las concentraciones empresariales y un aumento de las condiciones exigidas para garantizar la competencia efectiva en los distintos mercados.