(Expansión, 13-10-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La Comisión Europea intensifica sus esfuerzos para reequilibrar las relaciones comerciales con China. Ante un déficit comercial que supera los 1.000 millones de euros diarios frente al gigante asiático, Bruselas busca reducir la dependencia de las empresas europeas y reforzar la protección de sus cadenas de suministro frente a posibles crisis.

Con este propósito, el Ejecutivo comunitario prepara la iniciativa Diversify EU, que establecerá nuevas exigencias para que las compañías diversifiquen sus proveedores y dispongan de cadenas de valor más sólidas y flexibles ante el aumento de las tensiones geopolíticas. Desde la Comisión advierten de que algunas empresas no están identificando determinados riesgos o no están reaccionando con suficiente rapidez, por lo que consideran necesario acelerar los procesos de diversificación y reducción de dependencias.

Aunque la propuesta continúa en fase de elaboración, una de las posibilidades que se barajan es exigir a las empresas que operan en sectores estratégicos que cuenten con al menos dos proveedores. La medida tendrá un alcance general y no estará dirigida exclusivamente a China, si bien el gigante asiático concentra buena parte de las dependencias comerciales europeas debido a sus precios competitivos y a su posición en determinadas cadenas de producción.

Bruselas pretende, además, que las nuevas obligaciones sean lo más sencillas posible para evitar que las empresas tengan que asumir una carga burocrática excesiva. El objetivo es prevenir situaciones como la vivida el pasado otoño, cuando China interrumpió las exportaciones de tierras raras y otras materias primas esenciales, incluidos los imanes, en un contexto de crecientes tensiones internacionales. La industria automovilística europea alertó entonces del riesgo de tener que paralizar parte de su actividad si no se restablecía el suministro de estos materiales.

La Comisión Europea reconoce que reforzar la seguridad económica puede suponer costes adicionales para las empresas, que podrían verse obligadas a renunciar a algunos de los proveedores más baratos o a oportunidades de inversión más rentables. Para compensar este impacto, el Ejecutivo comunitario estudia acompañar Diversify EU de un mecanismo de solidaridad que permita ofrecer apoyo colectivo a los Estados miembros, sectores industriales o regiones afectados por prácticas comerciales desleales o por la obligación de reducir dependencias consideradas excesivas.

La intención es articular una respuesta coordinada de la Unión Europea frente a las perturbaciones y presiones económicas procedentes del exterior. En este marco, Bruselas ya había planteado recurrir al Banco Europeo de Inversiones y a otras entidades de desarrollo para facilitar financiación en condiciones más favorables a las empresas que decidieran reducir activamente su dependencia de proveedores extranjeros, especialmente en sectores estratégicos. También se había abierto la puerta a conceder ayudas directas cuando la viabilidad financiera de las compañías estuviera en peligro.

Por el momento, la Comisión no ha concretado cómo se materializará este instrumento de solidaridad. Tanto esta iniciativa como Diversify EU se presentarán durante las primeras semanas de diciembre, con la intención de que los líderes europeos puedan examinarlas en la cumbre del Consejo Europeo prevista para ese mes.

La reunión también servirá para analizar el acuerdo alcanzado con China para limitar las exportaciones de vehículos híbridos al mercado comunitario, cuya entrada en vigor está prevista para el próximo 1 de diciembre. Además, los dirigentes europeos debatirán la posibilidad de desarrollar nuevas herramientas para contrarrestar las dependencias comerciales respecto al gigante asiático, entre ellas mecanismos que permitan restringir el acceso de productos chinos al mercado europeo cuando se detecten casos de coacción económica.

En paralelo, la Unión Europea ha fijado un límite de 350.000 vehículos híbridos chinos para el próximo año, según las cifras difundidas por la Comisión Europea tras el acuerdo alcanzado entre ambas partes. La cuota pretende contener las exportaciones que están presionando a la industria automovilística europea. Una vez alcanzado ese volumen, las autoridades aduaneras impedirán la entrada de nuevos envíos al mercado único.

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