(El País, 13-04-2026) | Laboral
Cada vez más trabajadores, especialmente a partir de los 35 años, optan por no perseguir ascensos dentro de sus empresas. Según una encuesta de InfoJobs, seis de cada diez empleados han dejado de plantearse progresar profesionalmente. Un 19% evita asumir nuevas responsabilidades y un 38% afirma no tener interés ni en promocionar ni en recibir reconocimiento. Para Mónica Pérez Callejo, directora de Estudios de InfoJobs, esto refleja un cambio en la idea de éxito profesional: ahora se prioriza que el trabajo no perjudique la calidad de vida ni interfiera con el ámbito personal.
Además, el incremento salarial asociado a los ascensos no resulta suficientemente atractivo. Aunque las subidas han beneficiado más a los sueldos bajos, los niveles intermedios y altos no han experimentado mejoras significativas. Esto ha provocado una pérdida de poder adquisitivo frente al aumento del coste de la vida, lo que desincentiva el esfuerzo adicional que implica promocionar. A ello se suma el impacto de la tecnología, que ha incrementado la presión al intensificar el control y la evaluación constante del rendimiento.
Esta tendencia también se refleja en el informe Talent Trends 2025 de Michael Page, donde el 55% de los trabajadores afirma que rechazaría un ascenso si este afectara a su bienestar. Domenec Gilabert, director general de Page Group, considera que este cambio ha llegado para quedarse, al menos en los próximos años. A su juicio, las empresas deben replantear su modelo de promoción, basándolo en tres pilares: conciliación y flexibilidad, transparencia en la comunicación y adaptación a las nuevas tecnologías.
En este sentido, destaca que muchas compañías aún no han integrado adecuadamente herramientas tecnológicas en su funcionamiento, pese a que una parte importante de los empleados ya las utiliza. También subraya la importancia del componente económico: el incremento salarial medio por ascenso ronda el 8,7%, una cifra que considera insuficiente. Recomienda que este aumento sea, como mínimo, del 10%, y que alcance el 20% en el caso de pasar a puestos de mayor responsabilidad.
Más allá del salario, algunos expertos apuntan a un cambio más profundo en la relación entre empleados y trabajo. Álvaro Lleo, profesor de la Universidad de Navarra, señala que muchos trabajadores no encuentran sentido ni propósito en lo que hacen. De hecho, estudios como la Encuesta Global de Deloitte 2025 muestran que la gran mayoría de jóvenes -tanto de la generación Z como millennials- consideran fundamental que su trabajo tenga un propósito para sentirse satisfechos.
Lleo advierte de que muchas empresas no logran transmitir el impacto real de su actividad en la sociedad, lo que contribuye a esta desconexión. Como ejemplo positivo, menciona a la empresa danesa ISS, que logró mejorar la motivación de sus empleados al hacerles conscientes del valor de su trabajo en la vida de los clientes. También destaca a compañías como Clínica Baviera, Laboratorios Ferrer o Grupo Iberostar por su capacidad para comunicar su propósito.
En definitiva, cuando las empresas consiguen trasladar ese sentido de contribución, evitan que los empleados adopten una actitud meramente cumplidora. Según los expertos, recuperar ese vínculo es clave para reactivar el interés por crecer dentro de la organización, en un contexto donde los trabajadores son cada vez más exigentes con el impacto y la coherencia de su entorno laboral.