(Cinco Días, 15-10-2026) | Fiscal
El ministro de Hacienda reivindica la fiscalidad y la protección pública frente a los discursos anti impuestos
El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha defendido este miércoles la importancia de los impuestos y de los servicios públicos frente a las posiciones que cuestionan la fiscalidad y proponen reducir la carga tributaria. Durante su participación en el Foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, ha subrayado que el Estado debe funcionar como una red de protección para ciudadanos y empresas ante un escenario internacional cada vez más incierto. En este sentido, ha afirmado que, cuando se producen situaciones adversas, tanto la población como el tejido empresarial esperan que las administraciones públicas asuman su responsabilidad y no permanezcan al margen. El titular de Hacienda ha combinado la defensa del Estado del bienestar con una advertencia sobre las consecuencias de aprobar rebajas fiscales sin explicar cómo se compensará la pérdida de ingresos. Sus críticas se han dirigido especialmente a Vox, cuya propuesta de reforma del IRPF supondría, según las estimaciones del Ministerio, una reducción de la recaudación de unos 85.000 millones de euros. También ha aludido a los planteamientos del Partido Popular favorables a reducir impuestos y ha reclamado que se detallen sus efectos sobre las cuentas públicas. El IRPF ocupa un lugar central en esta discusión, ya que proporciona alrededor de 140.000 millones de euros anuales y constituye uno de los principales instrumentos de progresividad del sistema tributario. La propuesta de Vox contempla establecer un mínimo exento de 22.000 euros al año, aplicar un tipo del 15% a los ingresos de hasta 70.000 euros y fijar un gravamen del 25% para las rentas superiores. Según los cálculos del Ejecutivo, estos cambios reducirían en más de la mitad los ingresos actuales procedentes del impuesto. España ya había cuestionado el martes esta iniciativa y había pedido a sus promotores que explicasen qué partidas del presupuesto recortarían para compensar la merma de recaudación. Los 85.000 millones de euros que Hacienda estima que dejaría de ingresar el Estado superarían el gasto público anual en educación y representarían cerca del 80% de los recursos destinados a sanidad. El ministro ha insistido en que la discusión fiscal debe ir más allá de cuánto pagan los contribuyentes y abordar también qué servicios pueden financiarse con los ingresos públicos. A su juicio, es necesario explicar mejor el destino de los impuestos y su repercusión en la vida cotidiana, así como el papel que desempeñan en el mantenimiento de las prestaciones y servicios esenciales. Como ejemplo, ha recordado el coste de la atención sanitaria durante la pandemia, cuando una noche en una unidad de cuidados intensivos podía alcanzar los 3.000 euros, sin que el paciente tuviera que abonar directamente esa cantidad. También ha mencionado las intervenciones quirúrgicas, los partos, las becas universitarias y el transporte público para ilustrar cómo la financiación colectiva permite acceder a determinados servicios sin que su coste recaiga íntegramente sobre cada hogar. En este contexto, ha defendido que una enfermedad grave no debería llevar a una familia a la ruina económica. España también ha reivindicado la evolución de la economía española en los últimos años y ha señalado que el crecimiento es imprescindible para sostener las políticas sociales. Según ha resumido, la expansión económica permite disponer de recursos para proteger a la población, mientras que unas cuentas públicas saneadas resultan necesarias para afrontar futuras crisis. Por último, el ministro ha ampliado su análisis a la situación internacional y al papel de la Unión Europea. Ha advertido de que el debilitamiento del orden multilateral y de las reglas que rigen las relaciones internacionales puede perjudicar especialmente a los países y colectivos más vulnerables. Ante este escenario, ha defendido una Unión Europea con mayor capacidad de respuesta y un presupuesto comunitario adecuado a los desafíos actuales, frente a las propuestas que buscan limitar su alcance. En su opinión, un mundo sin reglas genera consecuencias desiguales, por lo que ha reclamado proteger el proyecto europeo frente a quienes pretenden debilitarlo o acabar con él.
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