(Expansión, 14-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sostuvo que China debe asumir un papel más activo en la promoción de la paz en conflictos como el de Irán, contribuir a la estabilidad en un contexto internacional marcado por tensiones y avanzar en su apertura económica.
Durante su cuarto viaje oficial a Pekín, Sánchez subrayó que China está destinada a desempeñar un rol clave en el escenario global. En este sentido, instó al país asiático a consolidarse como una potencia estabilizadora frente a las turbulencias geopolíticas, a implicarse de forma decidida en la resolución de conflictos -especialmente en Oriente Próximo- y a reforzar su integración económica como socio estratégico tanto de la Unión Europea como de España, en un momento de fricciones inéditas con Estados Unidos. Asimismo, advirtió de que el actual desequilibrio comercial resulta insostenible y defendió la necesidad de que China se abra más para evitar que Europa adopte posturas más proteccionistas.
En una intervención ante estudiantes y académicos de la Universidad de Tsinghua, el presidente español pidió corregir los desajustes comerciales para construir una economía global más equitativa y beneficiosa para todos. Según datos recientes, el déficit comercial de la UE con China alcanzó cifras récord en 2025, con un incremento significativo también en el caso español, donde este desequilibrio representa una parte muy relevante del déficit total exterior.
Sánchez defendió que Europa y China están llamadas a colaborar estrechamente, recordando el peso económico de la Unión Europea a nivel mundial. En esta línea, abogó por impulsar un modelo económico más justo y equilibrado, frente a tendencias aislacionistas que, a su juicio, generan tensiones sociales.
El jefe del Ejecutivo español planteó una relación bilateral basada en el respeto mutuo, que permita cooperar cuando sea posible, competir cuando sea necesario y gestionar las discrepancias de forma constructiva. También señaló que España se aproxima a China con pragmatismo y responsabilidad, sin ocultar las diferencias existentes. Además, rechazó la idea de que fortalecer vínculos con China implique debilitar otras alianzas tradicionales, en una alusión implícita a Estados Unidos, y advirtió de que esa visión limita las oportunidades de futuro.
Por otro lado, Sánchez apostó por reforzar el multilateralismo, incluyendo una reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que lo haga más representativo y democrático. También pidió mayor implicación de las grandes potencias en desafíos globales como el cambio climático, el desarrollo ético de la inteligencia artificial, el control nuclear y la lucha contra la pobreza.
En materia internacional, reclamó a China un compromiso más firme con el derecho internacional y la resolución de conflictos en distintas regiones, destacando escenarios como Líbano, Irán, Gaza, Cisjordania y Ucrania.
Tras su intervención académica, el presidente visitó la sede de Xiaomi, donde se reunió con su director ejecutivo, Lei Jun. Allí destacó el potencial de España como centro estratégico en Europa para infraestructuras digitales, inteligencia artificial y proyectos industriales, animando a reforzar la cooperación empresarial entre ambos países. También conoció de primera mano innovaciones de la compañía en ámbitos como los vehículos eléctricos, los hogares inteligentes y las baterías.
En el marco de su visita, Sánchez tiene previsto reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, así como con el primer ministro, Li Qiang, con quienes abordará acuerdos bilaterales y encuentros con inversores y empresas.