(Expansión, 16-09-2026) | Fiscal
Más de 800 representantes del sector hostelero británico han reclamado al primer ministro, Andy Burnham, una reducción del IVA del 20% al 10% y han advertido sobre el impacto que podría tener la implantación de una tasa turística del 5% sobre las estancias. Pubs, restaurantes, hoteles y empresas cerveceras denuncian que la combinación de una mayor presión fiscal, el incremento de los costes laborales y el descenso del consumo de alcohol está poniendo en dificultades a numerosos negocios, especialmente pequeñas y medianas empresas.
Los firmantes de la petición sostienen que la reducción del IVA contribuiría a preservar miles de puestos de trabajo y permitiría al sector competir en mejores condiciones con otros mercados europeos que aplican tipos reducidos, como España, Francia o Italia. La presión fiscal se suma a otros costes derivados de las medidas adoptadas desde la llegada de los laboristas al Gobierno en 2024. Según los cálculos de las empresas, el incremento de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, la subida del salario mínimo y las modificaciones en materia de derechos laborales habrían elevado sus costes en unos 6.800 millones de libras, cerca de 7.950 millones de euros.
La situación de los pubs refleja especialmente esta evolución. Un estudio de Barclays apunta a un descenso prolongado de este tipo de establecimientos, relacionado con el aumento de los precios y los impuestos, los cambios en los hábitos sociales y culturales, las restricciones al tabaco, las preocupaciones relacionadas con la salud y los efectos de la pandemia. El informe señala que casi una cuarta parte de los pubs han cerrado y que el consumo de cerveza por habitante se ha reducido cerca de un 30%.
La preocupación empresarial se extiende también a la posible creación de un impuesto turístico equivalente al 5% del importe de las pernoctaciones. El Gobierno de Burnham defiende esta figura como una vía para proporcionar nuevos recursos a las administraciones locales, dentro de su estrategia de descentralización. Londres y otras ciudades como Mánchester, Birmingham o York han mostrado interés en aplicar una medida similar, mientras que en Escocia los municipios ya disponen de esta posibilidad. Edimburgo fue la primera ciudad en establecerla, con un tipo del 5% desde el pasado julio, y se calcula que podría generar alrededor de 60 millones de euros anuales.
Aunque tanto el IVA como la eventual tasa turística son recaudados por las empresas y no constituyen directamente un coste fiscal para ellas, el sector advierte de que su traslación a los precios puede reducir la demanda. Por ello, las organizaciones empresariales reclaman también eliminar determinados recargos sobre los inmuebles y revertir el aumento de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. El Gobierno, por su parte, ha anunciado una reducción del 20% de un impuesto aplicable a determinados establecimientos, aunque las empresas consideran que su efecto será limitado.
El debate se produce además en un momento de especial presión sobre las cuentas públicas británicas. Londres deberá presentar sus presupuestos el próximo 28 de octubre, en un contexto en el que el Ejecutivo tendrá que compatibilizar nuevas necesidades de gasto, entre ellas las relacionadas con Defensa y el coste de la vida, con el objetivo de avanzar en la consolidación fiscal.