(El Economista, 08-05-2026) | Fiscal

Uno de los compromisos incluidos en el Informe de Progreso 2026 enviado por el Gobierno a Bruselas pasa por la puesta en marcha de reformas fiscales orientadas a elevar la recaudación y actualizar el sistema tributario. El objetivo fijado es lograr un incremento permanente de los ingresos equivalente, al menos, al 0,1% del PIB. Aunque inicialmente estaba previsto antes, su aplicación se ha aplazado al segundo trimestre de 2026. Sin embargo, dado que ya se ha iniciado mayo, los expertos fiscales consultados consideran muy complicado que pueda materializarse en plazo.

Los especialistas recuerdan que apenas queda margen temporal y que, además, el Ejecutivo carece tanto de Presupuestos Generales aprobados como de una mayoría parlamentaria suficiente para acometer modificaciones tributarias de calado. El catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Castilla-La Mancha, Juan José Rubio, sostiene que, con los actuales niveles de inflación, ese aumento de ingresos del 0,1% del PIB ya se consigue mediante la decisión de no deflactar el IRPF. De hecho, el propio informe remitido a Bruselas reconoce expresamente que ese incremento de la recaudación procede de mantener sin actualizar las bases tributarias del impuesto sobre la renta.

Rubio considera además que el margen para reducir beneficios fiscales en el IRPF es muy limitado, motivo por el que el Gobierno rechaza aplicar una deflactación. A su juicio, la única vía que el Ejecutivo sigue explorando es endurecer la tributación del ahorro, una medida que políticamente resulta más aceptable. No obstante, advierte de que los ingresos obtenidos a través de los tramos más altos del ahorro tienen un peso relativamente reducido en el conjunto de la recaudación.

Ante estas limitaciones, tanto este como otros expertos creen que el foco podría desplazarse hacia los grandes impuestos con mayor capacidad recaudatoria, especialmente el IVA y el Impuesto sobre Sociedades. En el caso de Sociedades, consideran que todavía existe margen para seguir recortando deducciones fiscales. Respecto al IVA, la estrategia pasaría por evitar nuevas rebajas de tipos y, si circunstancias excepcionales como el encarecimiento energético derivado de la guerra en Irán obligaran a aplicarlas, procurar que tengan una duración lo más breve posible.

Las primeras estimaciones apuntan a que la reducción de tipos del IVA aplicada a los hidrocarburos supondrá una merma de unos 8.000 millones de euros para las arcas públicas. La intención del Gobierno sería revertir estas rebajas fiscales antes del próximo verano.

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