(Cinco Días, 22-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Parlamento Europeo ha decidido frenar la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Esta paralización llega después de una votación celebrada este miércoles en la Eurocámara, en la que se acordó enviar el tratado al Tribunal de Justicia de la UE, tal y como había solicitado un reducido grupo de la izquierda. El pronunciamiento del Parlamento suponía un trámite fundamental, ya que previamente los Veintisiete habían dado su respaldo político al pacto y la Comisión Europea había formalizado su firma junto a los dirigentes latinoamericanos el pasado sábado en Asunción, Paraguay.

La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha sugerido este miércoles que el Ejecutivo comunitario intentará impedir que esta iniciativa parlamentaria bloquee la entrada en vigor del acuerdo. Ribera reconoce que la moción es "una propuesta legítima que debe respetarse", aunque destaca que salió adelante por un margen muy estrecho: de los 669 eurodiputados presentes, 334 apoyaron la iniciativa, frente a 324 votos en contra y 11 abstenciones. "Debemos estudiarlo con detalle y, al mismo tiempo, avanzar en la aplicación provisional de un tratado clave que no puede demorarse indefinidamente desde el punto de vista político", señaló. En este sentido, adelantó que la Comisión, "dentro de sus competencias", tratará de encontrar una solución para evitar retrasos.

Aunque el contratiempo no resulta inesperado, el momento elegido no es el más favorable. La Unión Europea firmó el acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay -los países que integran Mercosur- el mismo sábado en que Donald Trump intensificó su política arancelaria. Mientras los líderes europeos y latinoamericanos celebraban el lanzamiento de lo que aspira a convertirse en la mayor zona de libre comercio del planeta, el expresidente estadounidense anunciaba la imposición de aranceles del 25% a los países que participen en maniobras militares en Groenlandia.

En este contexto, la firma del acuerdo buscaba enviar un mensaje claro a Trump y reafirmar la defensa de un orden comercial basado en normas, negociación y tratados, en lugar de amenazas. De hecho, las políticas proteccionistas y confrontativas del actual ocupante de la Casa Blanca sirvieron como catalizador para desbloquear las últimas reticencias de algunos Estados miembros, en una negociación que se ha prolongado durante 25 años debido a la dificultad de alcanzar consensos. "Optamos por el comercio justo frente a los aranceles; por una alianza a largo plazo frente al aislamiento", afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el día de la firma.

No obstante, ya se daba por hecho que el proceso de ratificación sería complejo, del mismo modo que lo ha sido su gestación. Tanto los partidos de ultraderecha como ciertos grupos minoritarios de izquierda en el Parlamento Europeo han expresado su oposición al acuerdo. A ello se suman diversos intereses nacionales que han actuado como freno a la tramitación de un pacto destinado a crear un mercado de cerca de 700 millones de consumidores.

La moción presentada pone en cuestión la compatibilidad del acuerdo con los tratados de la Unión Europea. En particular, critica la legalidad del mecanismo de reequilibrio incluido en el texto, al considerar que podría limitar la capacidad de la UE para desarrollar políticas medioambientales y de protección al consumidor. Esta cláusula contempla la posibilidad de que los países de Mercosur reclamen compensaciones si la Unión introduce cambios normativos que alteren el equilibrio del acuerdo y les generen perjuicios.

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