(El Periódico, 05-06-2026) | Laboral
Los jóvenes españoles muestran una visión mucho menos idealizada de la meritocracia que la que tuvieron generaciones anteriores. Aunque siguen valorando el esfuerzo personal, lo hacen con más escepticismo. El 67% considera que el éxito está ligado a la perseverancia y el 63,4% cree que, incluso sin aptitudes iniciales, es posible alcanzar objetivos mediante el trabajo y la dedicación. Sin embargo, seis de cada diez jóvenes opinan que existen factores externos que pueden frenar el progreso de una persona pese a su esfuerzo. Entre las percepciones más extendidas destaca la idea de que los contactos y el apoyo económico familiar tienen más peso que el mérito individual, lo que genera desigualdades de origen: quienes cuentan con redes familiares o sociales parten con ventaja frente a quienes carecen de ellas.
Estas son algunas de las conclusiones del barómetro "Retos y aprendizajes, posturas juveniles sobre los desafíos formativos y profesionales", elaborado por FAD Juventud con el respaldo de Banco Santander y Telefónica. El informe, presentado este jueves en Madrid, se basa en una encuesta realizada a 1.200 jóvenes de entre 18 y 30 años residentes en España. El estudio refleja también que el concepto de éxito ha cambiado para las nuevas generaciones. Más allá del salario o la promoción profesional, los jóvenes valoran especialmente trabajar en algo que les motive, poder compatibilizar la vida personal y laboral y alcanzar cierta estabilidad.
En plena celebración de las pruebas de acceso a la universidad -que en Catalunya tendrán lugar los días 9, 10 y 11 de junio-, el informe cobra especial relevancia al evidenciar hasta qué punto la situación económica condiciona las decisiones académicas. El principal factor a la hora de elegir estudios o trayectoria profesional es la necesidad de obtener ingresos a corto plazo, una preocupación señalada por el 64,7% de los encuestados. Esto implica que muchos jóvenes se ven obligados a incorporarse pronto al mercado laboral o a optar por itinerarios que ofrezcan una salida económica más rápida, aunque no respondan a sus intereses personales.
El informe señala que una parte importante de la juventud prioriza las opciones más viables frente a las que realmente desearían seguir. Muchos asumen que deben adaptarse a las demandas del mercado laboral y escoger profesiones con más oportunidades, aunque no coincidan con sus vocaciones. De este modo, se detecta una cierta resignación: asegurar estabilidad primero y dejar para más adelante aquello que realmente les gustaría hacer.
La percepción sobre el riesgo también varía según la edad. Los jóvenes de 18 y 19 años son quienes muestran una mayor disposición a asumir riesgos para avanzar profesionalmente. En cambio, entre los 20 y los 24 años gana peso la búsqueda de seguridad y estabilidad, mientras aumenta la preocupación por disponer de ingresos inmediatos.
Muchos de los estudiantes que afrontan actualmente la selectividad reconocen además no tener claro qué quieren estudiar. Según el informe de FAD Juventud, los jóvenes sienten que deben tomar decisiones importantes demasiado pronto y sin disponer de la información o madurez suficientes. Esta presión se intensifica cuando perciben que equivocarse puede tener consecuencias importantes o que desconocen las alternativas disponibles.
En ese proceso de decisión, la familia aparece como uno de los apoyos más constantes, aunque también como una fuente de presión. Los autores del estudio destacan que los jóvenes comprenden la intención protectora de padres y madres, pero al mismo tiempo sienten la exigencia de responder a sus expectativas y de aprovechar la inversión realizada en su educación.
La encuesta también confirma que la Formación Profesional goza cada vez de mejor consideración por sus posibilidades de inserción laboral. Aun así, muchos jóvenes creen que sigue existiendo el estigma de considerarla una vía destinada a quienes no acceden a la universidad. Por su parte, la universidad continúa asociándose a una fuerte presión social, aunque los encuestados consideran que obtener un título universitario ya no garantiza encontrar empleo ni trabajar en aquello que realmente desean.