(El Economista, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El proyecto para crear un gran sistema europeo de pagos entra en una etapa clave tras los avances logrados en la interoperabilidad entre distintas soluciones nacionales. La sociedad que actuará como núcleo de los futuros "Bizum europeos" y liderará este desarrollo tendrá su sede en Madrid, un paso relevante que sitúa a España en una posición central dentro de una de las iniciativas más estratégicas del sector financiero en Europa y refuerza su papel en el ámbito de los pagos digitales.

La elección de la capital española no es casual. Entre los sistemas nacionales existentes, Bizum lidera en número de usuarios, con más de 31 millones de clientes, lo que representa cerca de una quinta parte del total. Según explicó Fernando Rodríguez, responsable de expansión internacional de la plataforma, esta decisión supone el primer gran acuerdo entre los socios del proyecto y marca el punto de partida para su construcción conjunta.

Desde Bizum señalan, no obstante, que el proceso aún está en una fase inicial y que quedan por cerrar importantes aspectos legales y acuerdos entre las partes, lo que hace prever un desarrollo largo y complejo. Aun así, destacan que España reúne condiciones favorables para albergar la sede, tanto por la madurez de su mercado como por cuestiones de eficiencia de costes.

La creación de esta nueva entidad, que comenzará a operar en los próximos meses, es el resultado de un trabajo previo centrado en conectar diferentes plataformas nacionales. El origen de esta colaboración se encuentra en la alianza EuroPA, que integró inicialmente a España, Andorra, Italia y Portugal, y a la que posteriormente se sumaron sistemas de Polonia, Eslovaquia y países nórdicos. Paralelamente, otras iniciativas como Wero han ido desarrollándose en distintos países europeos.

Esta primera fase permitió demostrar que es posible realizar pagos entre usuarios de diferentes redes, aunque también evidenció las limitaciones de un modelo basado en acuerdos bilaterales. Por ello, los impulsores del proyecto decidieron avanzar hacia una estructura más integrada que garantice la autonomía europea en pagos y reduzca la dependencia de grandes operadores internacionales.

El objetivo ahora es construir una infraestructura común que funcione como un "puente" entre todas las plataformas, facilitando su conexión y permitiendo una interoperabilidad completa. La nueva compañía será la encargada de coordinar este desarrollo, integrar a los distintos países participantes -ya son 12 de la UE más Noruega- y asegurar una evolución coherente del sistema.

Actualmente, los socios trabajan en el acuerdo que regulará la relación entre accionistas, un documento clave para definir la gobernanza, la propiedad y la toma de decisiones. Además, uno de los próximos pasos será designar al equipo directivo, especialmente al consejero delegado que liderará el proyecto y se encargará de convertir su estrategia en una realidad operativa.

Esta iniciativa cuenta con un amplio respaldo del sector bancario europeo, que la considera fundamental para reducir la fragmentación del mercado y fortalecer la autonomía estratégica frente a competidores globales. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y rápidos cambios tecnológicos, los pagos se han convertido en un elemento clave para el posicionamiento de Europa.

En cuanto a su desarrollo, el plan contempla comenzar con los servicios más sencillos, como los pagos entre particulares, y posteriormente ampliar su alcance a ámbitos más complejos como el comercio electrónico o los pagos en comercios físicos, que podrían estar plenamente operativos entre finales de 2027 y comienzos de 2028.

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