(El Periódico, 27-04-2026) | Laboral

Más de un millón de trabajadores autónomos en España se enfrentan a una modificación importante en sus cotizaciones, aunque muchos aún no lo notan en sus pagos mensuales. La reforma del sistema basada en los ingresos reales, en vigor desde 2023, comienza ahora a mostrar uno de sus efectos más relevantes: el aumento de la base mínima para determinados colectivos.

En concreto, los autónomos societarios, los familiares colaboradores y aquellos que no declaran ingresos deberán cotizar en 2026 sobre una base mínima de 1.424 euros al mes, equivalente a la del Régimen General. Esto supone un incremento considerable respecto a los cerca de 1.000 euros habituales hasta ahora, lo que puede traducirse en una cuota mensual hasta 135 euros superior.

Puede resultar llamativo que, pese a este cambio, algunos autónomos sigan pagando lo mismo. La razón está en cómo funciona el sistema. Aunque la nueva base ya está establecida en la normativa -recogida en la orden de cotización publicada en el BOE para 2026-, no todos han actualizado todavía su base. En esos casos, continúan abonando cantidades inferiores de forma temporal.

No obstante, esta diferencia no desaparece. La Seguridad Social prevé realizar posteriormente una regularización para ajustar las cotizaciones a lo que realmente correspondía pagar. Esto significa que quienes no adapten su base a tiempo podrían tener que afrontar pagos acumulados más adelante.

El impacto de la medida no es uniforme, sino que afecta principalmente a perfiles concretos: administradores de sociedades, familiares que colaboran en el negocio y autónomos sin ingresos declarados. A diferencia de otros trabajadores por cuenta propia, estos grupos no pueden optar por bases más bajas, ya que están vinculados a la base mínima del sistema general.

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se explica que este cambio forma parte de la aplicación progresiva de la reforma aprobada en 2022, cuyo objetivo es ajustar las cotizaciones a los ingresos reales y mejorar la protección social futura, especialmente en pensiones y prestaciones.

En la práctica, aunque el incremento no siempre se perciba de inmediato, acabará aplicándose. Mantener una base inferior puede generar un desfase que posteriormente habrá que corregir. Por ello, los especialistas aconsejan revisar cuanto antes la base de cotización para evitar ajustes inesperados en el futuro. Además, este cambio no solo afecta a la cuota actual, sino también a las prestaciones futuras, que dependen directamente de la base por la que se cotiza.

En definitiva, aunque ahora pueda pasar desapercibido, el nuevo sistema ya está en funcionamiento y terminará reflejándose en la economía de estos autónomos.

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