(Cinco Días, 20-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La industria española de alimentación y bebidas sufrió en 2025 el impacto de la política arancelaria impulsada por la administración de Donald Trump. Las exportaciones del sector hacia Estados Unidos descendieron un 9,6% durante el pasado año, hasta situarse en 3.041 millones de euros, lo que provocó que el país bajara del cuarto al quinto puesto entre los principales destinos de los productos españoles de alimentación y bebidas.

Pese a esta caída, Estados Unidos continúa siendo el mercado más importante fuera de la Unión Europea para la industria alimentaria española. Así lo destacó Mauricio García de Quevedo, director general de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), durante la presentación de los resultados del sector correspondientes a 2025.

Según explicó, la imposición de aranceles y la incertidumbre regulatoria han perjudicado claramente el comercio exterior con el mercado estadounidense, aunque insistió en que se trata de un problema "estrictamente político" y no comercial. García de Quevedo defendió que los productos españoles mantienen una buena aceptación en Estados Unidos y que la relación con distribuidores y compradores sigue siendo positiva. A su juicio, la situación depende sobre todo de las negociaciones entre Washington y Bruselas y de los equilibrios geopolíticos, lo que genera un entorno de volatilidad e inseguridad jurídica.

El directivo señaló además que 2026 ha comenzado en una línea similar, aunque con algo más de estabilidad tras la decisión de la Corte Suprema estadounidense de frenar gran parte de la política arancelaria impulsada por Trump. Entre los productos españoles con mayor presencia en Estados Unidos destacan especialmente el aceite de oliva y el vino, aunque FIAB no precisó qué categorías concretas fueron las más afectadas el pasado ejercicio.

En conjunto, la industria alimentaria y de bebidas exportó productos por valor de 52.564 millones de euros en 2025, lo que supone un incremento del 2,9% respecto al año anterior. En términos de volumen, el crecimiento fue cercano al 5%. A pesar del retroceso en el mercado estadounidense, los principales destinos europeos mostraron una evolución positiva. Francia, principal cliente exterior del sector, incrementó sus compras un 3,2%, hasta los 7.695 millones de euros. Italia aumentó un 3,1%, hasta 6.483 millones, mientras que Portugal y Alemania registraron avances del 8,2% y del 8,8%, respectivamente.

En el lado negativo también destacaron las caídas en Reino Unido y China. Las exportaciones al mercado británico retrocedieron ligeramente, un 0,3%, mientras que las ventas a China descendieron un 4,5%, hasta 1.706 millones de euros. García de Quevedo vinculó parte de este descenso a las dificultades del sector porcino, afectado por los aranceles impuestos por Pekín como respuesta a las tasas europeas sobre los coches eléctricos chinos.

China aprobó en diciembre aranceles de hasta el 19,8% para el porcino europeo, aunque dejó fuera al jamón ibérico. Además, las exportaciones españolas también se vieron perjudicadas por los brotes de peste porcina africana detectados en Cataluña a finales del año pasado.

A pesar de ello, desde FIAB confían en recuperar terreno en el mercado chino. García de Quevedo destacó el interés creciente de la población china por la gastronomía y la cultura españolas, así como el potencial derivado de la expansión de la clase media en el país. Japón, segundo mercado asiático más relevante para el sector, registró un descenso aún más acusado, cercano al 14%.

En materia comercial, la industria alimentaria española mantiene grandes expectativas respecto al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Desde FIAB consideran que este tratado abrirá oportunidades importantes para acceder a un mercado de más de 270 millones de consumidores. No obstante, desde el Ministerio de Agricultura advierten de que los beneficios no serán inmediatos, ya que consolidar relaciones comerciales estables requiere tiempo.

En términos generales, la producción de la industria alimentaria y de bebidas alcanzó en 2025 los 137.188 millones de euros, un 1,7% más que el año anterior, gracias a la recuperación del consumo interno y al buen comportamiento de la demanda internacional.

De cara a 2026, el sector observa con preocupación las consecuencias económicas derivadas del conflicto en Oriente Próximo. El principal temor se centra en el encarecimiento de la energía y de los costes logísticos, especialmente si persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz. García de Quevedo volvió a reclamar ayudas directas al Gobierno y la suspensión del impuesto al plástico para aliviar el impacto económico sobre las empresas del sector.

¿ESTAS BUSCANDO

ASESORÍA PERSONAL O EMPRESARIAL?

Realiza tu consulta online o ven a visitarnos