(El País, 14-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La ligera decepción que dejó en el sector turístico no haber alcanzado en el último ejercicio la simbólica cifra de 100 millones de visitantes internacionales -un año que previsiblemente se cerró cerca de los 97 millones, pendiente aún de datos oficiales- se ha disipado en los primeros compases de 2026. El volumen de reservas que manejan hoteles y agencias, junto con una oferta histórica de plazas aéreas para el primer trimestre, confirma que la etapa de fuerte crecimiento del turismo continúa y no ha llegado a su fin, pese a las advertencias lanzadas por algunos empresarios a finales de 2025. Todo apunta a que este año se superará con claridad ese umbral emblemático.

Desde la agencia de viajes online Destinia señalan que las perspectivas para el arranque del año son favorables. "El primer trimestre se presenta con buenos datos: los clientes españoles han incrementado sus reservas frente al año anterior y los principales mercados internacionales también muestran un comportamiento positivo", explican. La compañía, que en 2025 superó los 250 millones de euros de facturación y tiene como principales mercados emisores, además de España, a Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Portugal, destaca que la evolución positiva observada en el último trimestre del pasado año se mantiene en este inicio de ejercicio y confían en que continúe, al menos, durante el resto del trimestre.

Las grandes cadenas hoteleras también registran un aumento de su cartera de reservas en comparación con el año anterior. Desde Riu, que cuenta con 27 establecimientos en España, aseguran que no perciben señales de enfriamiento de la demanda, aunque reconocen que el sector permanece atento a factores externos como la inestabilidad geopolítica o los fenómenos climáticos. "Con los datos de la primera semana de enero, los resultados son muy similares a los de las mismas fechas de 2025, con una facturación prácticamente idéntica y un ligero incremento tanto en estancias como en tarifa media", señalan.

Pese al notable encarecimiento de los precios hoteleros en España -que según la consultora Cushman & Wakefield alcanzaron una media de 170 euros por habitación y noche-, la demanda de los viajeros nacionales hacia destinos lejanos no se ha resentido. Desde el sector destacan el buen comportamiento de mercados como Senegal, que cuenta con vuelos directos desde Madrid y, a partir del verano, también desde Bilbao, y donde las reservas de españoles crecen más de un 30%. Mauricio es otro de los destinos que registra una evolución positiva, con un aumento de ventas del 16% y el mantenimiento de dos frecuencias semanales desde la capital.

Meliá, la mayor hotelera española por número de habitaciones, también afronta el inicio del año con optimismo, aunque sin perder de vista la incertidumbre internacional. La compañía destaca la solidez de la demanda en destinos vacacionales gracias a su base de clientes corporativos y de turoperación. En Canarias, las ventas superan las del año anterior y la cadena prevé mantener altos niveles de ocupación, con incrementos de tarifas apoyados, en parte, en las recientes mejoras y reposicionamientos de sus establecimientos.

No obstante, desde la hotelera insisten en la prudencia ante el contexto geopolítico, aunque por ahora no han detectado efectos negativos. En los destinos urbanos también se anticipa un buen comportamiento, especialmente en ciudades como Sevilla y Valencia, y se espera que los destinos de nieve ganen peso durante el trimestre, favorecidos por las nevadas y el dinamismo de la temporada de esquí.

Las aerolíneas comparten este tono positivo. Según la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que agrupa a 70 compañías responsables del 70% del tráfico aéreo hacia España, la oferta de asientos para la temporada de invierno -entre octubre de 2025 y marzo de 2026- alcanzará los 139 millones, un 4,7% más que en la campaña anterior. Este crecimiento y la evolución favorable del tráfico aéreo abren la puerta a batir un nuevo récord anual de pasajeros, después de que en 2025 se superaran previsiblemente los 300 millones, aunque con una desaceleración del ritmo de crecimiento respecto a años previos. Tras avanzar un 16,5% en 2023 y un 9,2% en 2024, el aumento en 2025 se habría moderado hasta el entorno del 4%.

Otro indicio de que el sector mantiene su fortaleza es que algunos destinos vacacionales mantendrán abierta gran parte de su planta hotelera durante el invierno, algo poco habitual en el pasado. En la Comunidad Valenciana, de un total de 278 hoteles, se mantendrá operativo el 85% de las plazas, uno de los niveles más elevados de la serie histórica. Según Mayte García, directora ejecutiva de la patronal Hosbec, estos datos reflejan el avance del sector en la lucha contra la estacionalidad, no solo en hoteles, sino también en apartamentos turísticos y campings, lo que resulta clave para sostener la actividad y el empleo en temporada baja.

Los mejores registros se esperan en la ciudad de Valencia, donde no se prevén cierres durante el invierno, consolidando su papel como motor urbano frente a la estacionalidad. En contraste, Castellón es la provincia más afectada: de sus 10.176 plazas, solo unas 3.300 permanecerán abiertas en enero, y alrededor de dos tercios lo harán durante el conjunto del invierno. García apunta que la gran mayoría de los cierres responde al fin de temporada en destinos como Benicàssim, Oropesa del Mar o Peñíscola, donde únicamente estará disponible aproximadamente la mitad de la oferta hotelera.

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