(Cinco Días, 19-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El mercado inmobiliario continúa mostrando señales de moderación y encadena ya tres meses consecutivos de menor actividad, consolidando la desaceleración que comenzó a apreciarse a principios de año. Según los datos difundidos este lunes por el Instituto Nacional de Estadística, en marzo se realizaron 61.295 compraventas de viviendas, lo que supone un descenso del 2,2% respecto al mismo mes del año anterior, cuando se registraron 62.676 operaciones.

La pérdida de ritmo también se refleja en el balance del primer trimestre de 2026. Entre enero y marzo se contabilizaron 178.473 transacciones, un 2,57% menos que en el mismo periodo de 2025, equivalente a 4.713 compraventas menos. Aun así, el volumen de actividad sigue siendo elevado en comparación con otros momentos históricos, lo que refuerza la percepción de una desaceleración gradual del mercado más que de un cambio brusco de tendencia.

El sector residencial ha comenzado el año con una dinámica más contenida tras el fuerte crecimiento registrado en 2025, ejercicio que concluyó con cerca de 750.000 operaciones, el mayor nivel desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007. La mayoría de los analistas ya anticipaban que mantener ese ritmo resultaría complicado y que el mercado tendería hacia una normalización progresiva tras varios trimestres de intensa actividad.

Pese a ello, los datos del arranque de 2026 apuntan a un enfriamiento moderado y ordenado, más cercano a una pérdida paulatina de impulso que a una corrección abrupta. La demanda continúa encontrando apoyo suficiente para sostener el mercado, incluso en un contexto marcado por tipos de interés todavía elevados y por la presión de los precios de la vivienda.

Por territorios, la caída de las ventas registrada en marzo afectó a diez comunidades autónomas. Cantabria lideró los descensos en términos porcentuales, con una reducción del 11,1% respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, el ajuste más importante en cifras absolutas se produjo en Andalucía, donde se realizaron 684 operaciones menos que un año antes, reflejando la moderación en uno de los mercados con mayor volumen de actividad del país.

En el lado opuesto, y excluyendo Ceuta y Melilla, destacaron La Rioja, con un incremento del 8,78%, y la Comunidad Valenciana, que registró el mayor aumento en términos absolutos, con 1.042 compraventas adicionales. Estos datos evidencian que la desaceleración no está siendo homogénea y que algunos mercados mantienen todavía un comportamiento sólido pese al contexto de ajuste.

El análisis del conjunto del primer trimestre, tradicionalmente uno de los periodos menos dinámicos del año, muestra que la Región de Murcia fue la comunidad donde más retrocedieron las compraventas en términos relativos, con una caída del 9,7% respecto al mismo periodo del año anterior.

En términos absolutos, el mayor descenso se produjo en la Comunidad de Madrid, con 1.867 operaciones menos. Se trata de una corrección significativa en uno de los principales motores del mercado residencial español, especialmente sensible a la evolución de las condiciones financieras y a las dificultades de acceso a la vivienda.

Por el contrario, Navarra encabezó el crecimiento relativo en el inicio de 2026, con un aumento del 6,07% en el número de operaciones, mientras que Cataluña fue la comunidad que sumó más compraventas en cifras absolutas, con 531 transacciones adicionales. El comportamiento dispar entre territorios vuelve a poner de relieve la coexistencia de mercados que comienzan a enfriarse con otros que todavía mantienen un notable dinamismo pese al cambio de ciclo.

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