(Expansión, 06-11-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los mercados bursátiles internacionales atraviesan una jornada de fuertes caídas ante el temor de que las contundentes victorias electorales de los demócratas en Estados Unidos puedan frenar el crecimiento de las inversiones en inteligencia artificial (IA) y poner en cuestión las perspectivas de uno de los principales motores de las bolsas durante el último año.

Las principales plazas europeas anticipan una apertura negativa este viernes. Los futuros del Euro Stoxx 600 y del FTSE 100 británico retrocedían alrededor de un 1%, después de que Wall Street registrara durante la sesión anterior pérdidas superiores a los tres billones de dólares en capitalización bursátil. La presión vendedora también se extendió por los mercados asiáticos. El Nikkei 225 japonés, con una elevada exposición al sector tecnológico, cedió un 6%, mientras que en Corea del Sur las autoridades llegaron a suspender la negociación durante 20 minutos después de que el Kospi se desplomara un 8,5%.

En paralelo, el precio del petróleo volvió a situarse por encima de los 100 dólares por barril. Los inversores también están pendientes de las posibles consecuencias políticas de los resultados electorales estadounidenses y de si el avance demócrata puede favorecer un escenario que permita poner fin al conflicto en Oriente Medio.

En Wall Street, el Nasdaq 100 terminó el jueves con un retroceso del 6,4%, lastrado especialmente por las compañías de semiconductores, que habían protagonizado buena parte de las subidas bursátiles durante el año. Por su parte, el S&P 500 perdió un 4,4%, en una sesión en la que las ventas dejaron de concentrarse exclusivamente en las empresas vinculadas a la inteligencia artificial y se extendieron a otros sectores de la economía. Pese a la intensidad de las pérdidas, los indicadores de futuros apuntan a una posible estabilización de los mercados estadounidenses durante la jornada de hoy, con ligeros avances previstos tanto para el Nasdaq 100 como para el S&P 500.

La reacción inicial de los inversores a los resultados electorales del martes había sido positiva. La denominada «ola azul», que permitió a los demócratas hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso y lograr importantes victorias en distintos cargos estatales, generó inicialmente expectativas favorables en los mercados. Sin embargo, ese optimismo se ha debilitado ante las dudas sobre las consecuencias que el nuevo escenario político puede tener para el desarrollo de la inteligencia artificial.

La preocupación se centra especialmente en las posiciones contrarias a la construcción de nuevos centros de datos defendidas durante la campaña por numerosos candidatos demócratas que han resultado elegidos. Los inversores temen que una mayor oposición política y regulatoria pueda limitar la expansión de estas infraestructuras y reducir el volumen de inversiones previsto por las grandes compañías tecnológicas.

En este contexto, Charles-Henry Monchau, director de inversiones del banco privado suizo Syz Group, advierte de que el resultado electoral ha incrementado el temor entre los inversores a que el máximo ciclo de gasto de capital destinado a la inteligencia artificial ya se haya alcanzado. Esta incertidumbre amenaza con alterar las expectativas de crecimiento de las empresas que han liderado las subidas bursátiles al calor del auge de esta tecnología.

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