(Cinco Días, 05-11-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Los mercados financieros suelen reaccionar mejor ante escenarios previsibles, independientemente del signo político de quienes gobiernen. La contundente victoria del Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, al hacerse con el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, ha provocado un cambio de tendencia en Wall Street. Durante la madrugada europea, los futuros de los principales índices estadounidenses llegaron a registrar pérdidas cercanas al 2%, a medida que se conocían los primeros resultados electorales. Sin embargo, conforme se confirmó la amplitud del triunfo demócrata y Donald Trump reconoció su derrota, el nerviosismo inicial dio paso a una recuperación generalizada de las Bolsas internacionales.
Los principales mercados europeos se han sumado a las subidas, con avances próximos al 1,5%, mientras que la Bolsa española ha destacado especialmente, con una revalorización del 3,4% impulsada por los valores bancarios y las compañías de energías renovables. El resultado electoral ha reducido la incertidumbre sobre el escenario político estadounidense y ha alimentado las expectativas de que el nuevo equilibrio parlamentario actúe como contrapeso a las decisiones de Trump. Sus políticas comerciales, exteriores y sus continuas discrepancias con la Reserva Federal habían generado episodios recurrentes de volatilidad. Los inversores confían ahora en que el control demócrata de las dos cámaras limite la capacidad del presidente para impulsar iniciativas controvertidas y frene un posible deterioro de las cuentas públicas.
Esta perspectiva ha pesado más que los posibles efectos negativos de una regulación más estricta sobre los centros de datos y las inversiones en inteligencia artificial, uno de los principales motores de las subidas bursátiles durante los últimos años. En paralelo, los bonos del Tesoro estadounidense han registrado ligeros avances, con una reducción de sus rentabilidades, mientras que el dólar ha perdido terreno frente a otras divisas, reflejando una mayor disposición de los inversores a asumir riesgos.
La recuperación del Congreso por parte de los demócratas supone un importante revés para Trump, que también ha visto cómo su partido perdía posiciones en territorios tradicionalmente republicanos, como Texas, donde Gina Hinojosa se ha convertido en la primera gobernadora hispana del Estado. El encarecimiento del coste de la vida, la persistencia de la inflación y las consecuencias económicas de la guerra con Irán han debilitado la confianza de los ciudadanos en una de las principales promesas del segundo mandato presidencial: mejorar la capacidad adquisitiva de los estadounidenses.
Aunque el avance demócrata entraba dentro de las previsiones, su magnitud ha sorprendido a los mercados. No obstante, los analistas consideran que el cambio en la composición del Congreso difícilmente provocará una modificación sustancial de la política económica de la Casa Blanca durante los próximos dos años. Muchas de las medidas impulsadas por Trump en materia comercial, geopolítica y de desregulación se han articulado mediante decisiones ejecutivas, una vía que previsiblemente seguirá utilizando. Por tanto, el nuevo escenario político introduce mayores límites institucionales, pero no implica necesariamente un cambio profundo en la orientación económica de la Administración.
La mejora del apetito por el riesgo se ha extendido a diferentes clases de activos. Mientras el dólar retrocede y las divisas consideradas refugio, como el yen japonés o el franco suizo, pierden atractivo, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años desciende ligeramente hasta el 4,926%. Los analistas consideran que el resultado electoral reduce las posibilidades de nuevas rebajas fiscales y limita el margen para incrementar el déficit público. Sin embargo, la evolución del dólar seguirá dependiendo principalmente de las decisiones de la Reserva Federal, el comportamiento de los precios y la fortaleza de la economía estadounidense.
En Wall Street, el Dow Jones y el Nasdaq registran avances superiores al 2%, mientras que el S&P 500 sube un 1,7%, recuperándose de las pérdidas que había experimentado durante las primeras horas del recuento electoral. En Europa, el Dax alemán y el Cac francés avanzan alrededor del 1,5%, mientras que el Ibex 35 destaca con una subida cercana al 3%. Se trata de la mejor jornada para el mercado español desde el pasado 8 de abril, cuando Trump anunció el primer alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. La banca y las compañías energéticas encabezan las compras, mientras que ACS, Repsol, Indra y Grifols se sitúan entre las pocas excepciones. Las expectativas de una mayor supervisión sobre los centros de datos y el descenso del precio del petróleo explican parte de este comportamiento. Los expertos consideran que la victoria demócrata puede generar riesgos regulatorios para el sector tecnológico, pero también abrir oportunidades para determinadas actividades europeas, especialmente la banca y las energías renovables.
Una vez superada la reacción inicial, la atención de los inversores se desplaza hacia las consecuencias que puede tener el nuevo reparto de poder a medio plazo. Algunos analistas recuerdan que, históricamente, el año posterior a unas elecciones de mitad de mandato en las que el control político queda dividido entre republicanos y demócratas ha ofrecido resultados especialmente favorables para la renta variable. La combinación de este comportamiento estacional con unas perspectivas todavía sólidas de crecimiento económico mundial y unos beneficios empresariales resistentes permite mantener una visión relativamente optimista sobre los mercados bursátiles.
Uno de los sectores que podría notar con mayor intensidad el cambio político es el tecnológico. La inteligencia artificial, que ha impulsado buena parte de las ganancias de Wall Street, podría enfrentarse a un marco regulatorio más exigente. Los demócratas previsiblemente tratarán de reforzar la supervisión federal sobre esta tecnología y sobre la expansión de los centros de datos. Sin embargo, las posibilidades de introducir cambios legislativos serán limitadas, puesto que necesitarán apoyos de ambos partidos en el Senado y deberán superar el posible veto presidencial.
Por el momento, los inversores no contemplan una paralización brusca de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial. Después de las caídas iniciales, las grandes tecnológicas han recuperado parte del terreno perdido, aunque con diferencias importantes entre compañías. Amazon y Microsoft registran avances del 7% y el 5,6%, respectivamente, gracias a la diversificación de sus negocios. En cambio, las empresas más directamente vinculadas a la expansión de los centros de datos y a la infraestructura necesaria para desarrollar la IA muestran una evolución más débil. SpaceX retrocede un 3,8%, CoreWeave pierde un 3,4% y Nvidia cede un 1%. Entre los posibles cambios regulatorios figuran la retirada de determinados incentivos fiscales y unas normas urbanísticas más restrictivas para la construcción de centros de datos.
El mercado de deuda estadounidense también recibe favorablemente el nuevo escenario político. Durante los últimos meses, los bonos habían soportado presiones derivadas de la persistencia de la inflación, las expectativas de tipos de interés elevados, el aumento del endeudamiento público y las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal. La victoria demócrata reduce, a juicio de los analistas, el riesgo de que se aprueben nuevos estímulos fiscales sin financiación suficiente y refuerza los mecanismos de control institucional sobre los futuros nombramientos en el banco central. Aunque el resultado no soluciona los problemas presupuestarios del país, sí podría contener un deterioro adicional del déficit durante los próximos dos años. Al mismo tiempo, las negociaciones sobre el límite de deuda previstas para 2027 podrían resultar más complicadas.
La guerra con Irán constituye otro de los focos de atención para los mercados. Las expectativas de que pueda abrirse una vía diplomática para resolver el conflicto han contribuido a prolongar las caídas del petróleo durante esta semana. El barril de Brent pierde un 3% y vuelve a situarse en torno a los 100 dólares. La derrota electoral de Trump podría reducir los incentivos de la Casa Blanca para intensificar la confrontación militar, especialmente si el nuevo equilibrio parlamentario limita sus competencias en materia de política exterior y defensa. No obstante, el nuevo Congreso no comenzará a ejercer sus funciones hasta enero, por lo que sigue sin estar claro qué margen tendrá el presidente para adoptar nuevas decisiones militares durante las próximas semanas. Trump ha asegurado que no contempla nuevos ataques de forma inmediata, aunque la incertidumbre persiste y los mercados siguen muy pendientes de cualquier cambio en sus declaraciones.