(El País, 25-09-2026) | Fiscal

La Unión Europea continúa avanzando en su estrategia para diversificar sus relaciones comerciales y reducir su dependencia de los grandes mercados de Estados Unidos y China. En este contexto, la Comisión Europea ha alcanzado un principio de acuerdo con Filipinas para establecer un marco de libre comercio que facilitará el acceso de las empresas europeas a un mercado de alrededor de 120 millones de habitantes. El entendimiento llega después de 11 años de negociaciones intermitentes, aunque las conversaciones se retomaron de forma continuada en 2024.

El acuerdo todavía debe completar algunos aspectos técnicos, pero Bruselas ya calcula su alcance. El principio de pacto contempla la eliminación del 94% de los aranceles y afectará a más del 97% del comercio que actualmente mantienen ambas partes. Para la Comisión, se trata de un nuevo paso en la apertura de mercados alternativos en un momento en el que la política comercial internacional está marcada por el aumento del proteccionismo y las tensiones entre las principales potencias económicas.

Filipinas todavía ocupa una posición secundaria entre los socios comerciales de la Unión Europea, aunque los intercambios han aumentado de manera significativa durante la última década. En 2025, el comercio bilateral alcanzó los 17.606 millones de euros, un 46% más que en 2015. El crecimiento se ha producido tanto en las exportaciones europeas como en las importaciones procedentes del país asiático, aunque el saldo comercial resulta desfavorable para la UE, con un déficit de 1.407 millones de euros.

Uno de los principales beneficiados por el acuerdo sería la industria europea. Los productos industriales de la Unión quedarán libres de aranceles y, entre ellos, destacan la maquinaria y los bienes relacionados con el transporte, incluidos los automóviles y los componentes de automoción. También tendrán un papel relevante los productos agroalimentarios y químicos. En conjunto, estos sectores representan más del 75% de las ventas de las empresas europeas en Filipinas.

El sector agrícola europeo ha recibido favorablemente el principio de acuerdo, a la espera de conocer todos sus detalles. Las organizaciones COPA-Cogeca han destacado especialmente la mejora prevista en el acceso al mercado filipino para productos como la carne de porcino, las aves, los productos lácteos y las bebidas espirituosas. La protección de las denominaciones de origen europeas es otro de los elementos valorados por las organizaciones agrarias.

La protección de estas denominaciones constituye habitualmente uno de los puntos más sensibles de las negociaciones comerciales de la UE. Las dificultades suelen ser mayores cuando el socio comercial cuenta con una industria alimentaria desarrollada y con productos que utilizan denominaciones similares a las protegidas en Europa. Esta cuestión ya generó importantes diferencias durante las conversaciones con Australia y ha sido también relevante en otros acuerdos comerciales negociados por Bruselas.

El principio de acuerdo incorpora asimismo disposiciones sobre contratación pública. La Comisión destaca la introducción de reglas que permitirán por primera vez el acceso de proveedores y contratistas extranjeros a la contratación pública del Gobierno filipino. Esta cuestión adquiere especial relevancia porque Bruselas trabaja paralelamente en una reforma de las reglas de contratación pública europea que pretende favorecer a las empresas y productos fabricados dentro de la Unión, aunque contempla excepciones vinculadas al principio de reciprocidad.

El acercamiento a Filipinas forma parte de una estrategia comercial más amplia con la que Bruselas pretende ampliar el número de mercados disponibles para las empresas europeas. La UE ha intensificado en los últimos años la negociación de acuerdos comerciales con terceros países, en un contexto marcado por el proteccionismo estadounidense y por la creciente competencia de China. La diversificación busca reducir la exposición de las empresas europeas a las decisiones comerciales de Washington y facilitar nuevas oportunidades de exportación.

Al mismo tiempo, la Unión está impulsando medidas destinadas a reforzar la posición de la producción europea dentro del propio mercado comunitario, especialmente en sectores considerados estratégicos. Iniciativas relacionadas con la contratación pública o con la aceleración industrial buscan aumentar la presencia de empresas europeas frente a la competencia exterior, especialmente la procedente de China. La dificultad reside ahora en compatibilizar esta política de mayor protección del mercado interior con la expansión de los acuerdos de libre comercio con terceros países, un equilibrio que está condicionando y prolongando la tramitación de algunas de las nuevas iniciativas legislativas de Bruselas.

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