(Cinco Días, 19-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Los Estados miembros de la Unión Europea estudian la posibilidad de aplicar aranceles a Estados Unidos por un importe de hasta 93.000 millones de euros o de limitar la entrada de compañías estadounidenses en el mercado comunitario, como respuesta a las amenazas de Donald Trump contra los aliados de la OTAN que rechazan su ofensiva para asumir el control de Groenlandia.
Esta iniciativa representa el mayor deterioro de las relaciones entre ambos lados del Atlántico en varias décadas. Según fuentes implicadas en los preparativos, las represalias se están ultimando para ofrecer a los dirigentes europeos un instrumento de presión eficaz en sus encuentros clave con el presidente estadounidense durante el Foro Económico Mundial de Davos de esta semana. El objetivo es alcanzar un entendimiento que evite una fractura profunda en la alianza militar occidental, un escenario que supondría un riesgo existencial para la seguridad europea.
De salir adelante, se reactivaría la misma batería de contramedidas diseñada el año pasado, pero que fue aplazada hasta el 6 de febrero para esquivar una escalada hacia una guerra comercial abierta. Ayer, mientras la UE debatía cómo responder a la amenaza de Trump de imponer aranceles punitivos, los 27 embajadores del bloque volvieron a plantear la reactivación de estas medidas, que, junto al denominado Instrumento Anticoerción (ACI), permitirían vetar el acceso de empresas estadounidenses al mercado interior.
Los mercados reaccionaron con nerviosismo: los futuros indicaban que el Euro Stoxx 50 podría iniciar la jornada con una caída del 1,5%, mientras que el oro repuntó cerca de un 2%, hasta marcar un máximo histórico de 4.690 dólares por onza. Trump, que ha reclamado a Dinamarca la cesión del control de Groenlandia, anunció el sábado por la noche su intención de imponer aranceles del 10% a partir del 1 de febrero a productos procedentes del Reino Unido, Noruega y otros seis países de la UE que han desplegado tropas en la isla ártica para participar esta semana en maniobras militares.
Cinco meses. Eso es lo que ha durado la Paz de Turnberry entre Estados Unidos y la Unión Europea. Conocida así por la localidad escocesa en la que se firmó el acuerdo comercial de finales de julio, ahora parece al borde de saltar por los aires tras las últimas amenazas arancelarias de Donald Trump a ocho miembros de la Unión Europea y aliados en la OTAN.
Estos últimos acontecimientos parecen haber provocado un cambio en el sentir de la UE. Hasta ahora, Bruselas había aceptado un acuerdo comercial desequilibrado en favor de EEUU con tal de "garantizar la estabilidad y la predictabilidad" de una relación comercial que mueve 1,6 billones de euros cada año. Los europeos pagaban aranceles del 15% o más por los bienes exportados a EEUU, que a su vez se recibían sin gravámenes en el suelo comunitario para apaciguar a Trump.
Ahora se ha visto que ni siquiera plegarse a las exigencias de Trump les ha permitido que esa situación de estabilidad perdure y vuelven a darse de bruces con el que parece que es el mismo problema: el único lenguaje político que conoce Trump es el de la fuerza y la Unión Europea se prepara para ejercerla.
Los embajadores de los Veintisiete miembros de la Unión Europea se reunieron hoy para "valorar los últimos acontecimientos, intercambiar información y coordinar los pasos siguientes". La reunión se alargó durante más de cuatro horas y, tras ella, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha decidido convocar una cumbre extraordinaria de los presidentes y primeros ministros de la Unión Europea para dar respuesta a Trump.