(El Confidencial, 01-07-2026) | Fiscal

El Gobierno amplió el lunes hasta septiembre parte de las rebajas fiscales incluidas en el decreto anticrisis. Desde mañana, además, entran en vigor nuevas medidas tributarias dirigidas principalmente a contener el coste de los carburantes para familias y empresas. Aunque persisten dudas sobre el efecto de estas rebajas en las cuentas públicas, los últimos datos apuntan a que España mantiene margen fiscal gracias al fuerte crecimiento de los ingresos tributarios, que continúan acelerándose en 2026 pese a la reducción de algunos impuestos.

En mayo, la recaudación de la Agencia Tributaria aumentó un 10,4% respecto al mismo mes del año anterior. Lejos de desacelerarse, el ritmo de crecimiento de los ingresos públicos sigue siendo muy elevado, situándose claramente por encima de la suma del avance económico y la inflación. Durante los cinco primeros meses del año, Hacienda ingresó 135.000 millones de euros, una cifra que casi equivale a toda la recaudación tributaria registrada en 2009. El incremento acumulado alcanza el 10,6%, consolidando de nuevo tasas de crecimiento de doble dígito.

Este comportamiento recuerda al observado en 2025. Aunque la rebaja de impuestos ha moderado parcialmente los ingresos, la inflación continúa actuando como un potente motor recaudatorio. Especialmente relevante es la inflación vinculada a los salarios, ya que sus efectos sobre la recaudación suelen prolongarse durante varios trimestres tras el inicio de un episodio inflacionario.

Según cálculos del Ministerio de Economía, el coste conjunto de las rebajas fiscales aprobadas superará ligeramente los 5.000 millones de euros en 2026. Sin embargo, solo en los cinco primeros meses del año, la recaudación aumentó en casi 13.000 millones, más del doble del impacto estimado de dichas medidas.

El principal impulsor de este aumento vuelve a ser el IRPF. Su peso sobre el PIB sigue creciendo, en parte por la falta de deflactación del impuesto tanto por parte del Gobierno central como de muchas comunidades autónomas. En lo que va de año, el IRPF ha generado 5.200 millones de euros adicionales respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. En esta ocasión, el impulso proviene especialmente del sector público, ya que las subidas salariales aplicadas a los empleados públicos han elevado un 10,4% la recaudación asociada a este tributo en el arranque del año.

El IVA también mantiene un comportamiento muy sólido. Su recaudación creció un 8,8% en los cinco primeros meses del año y un 13,4% en mayo. El aumento del consumo y el efecto de la inflación compensan ampliamente la pérdida de ingresos derivada de la rebaja del IVA aplicada a carburantes, electricidad, gas y pellets. Otra de las sorpresas positivas procede del impuesto sobre sociedades. Tras la liquidación correspondiente a 2025 y el primer pago fraccionado de 2026, la recaudación neta alcanza los 7.600 millones de euros. Esta cifra se aproxima al máximo histórico registrado en 2007, cuando en plena burbuja inmobiliaria se recaudaron alrededor de 8.400 millones en el mismo periodo.

Pese a ello, el peso económico de este impuesto sigue lejos de los niveles de aquella etapa. En 2007 llegó a representar más del 20% de la recaudación total, mientras que en 2011 cayó por debajo del 10%. Actualmente vuelve a ganar relevancia y ya aporta el 13,5% de los ingresos tributarios, su nivel más alto desde 2010. Con una recaudación que crece muy por encima de la actividad económica, la presión fiscal continúa aumentando. Los ingresos gestionados por la Agencia Tributaria -que solo representan una parte del total de ingresos públicos- podrían alcanzar este trimestre el 19,5% del PIB, lo que supondría un máximo histórico. Esta evolución refleja que, más allá de las rebajas puntuales, la carga fiscal efectiva en España sigue aumentando de forma sostenida, aunque no siempre resulte evidente para ciudadanos y empresas.

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