(El Economista, 05-11-2026) | Fiscal
Las organizaciones empresariales iberoamericanas aprovecharon el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano para reclamar a los gobiernos de la región una reducción de la presión fiscal sobre las empresas, con el propósito de reforzar su competitividad. Durante la jornada se aprobaron dos documentos: una declaración conjunta dirigida a los responsables políticos, con sus principales reivindicaciones, y otra declaración empresarial que recoge diez compromisos del sector privado para impulsar el desarrollo de Iberoamérica.
En la Declaración de Madrid, correspondiente a la XXXIV Reunión de Presidentes de Organizaciones Empresariales Iberoamericanas, las patronales solicitan a los gobiernos que impulsen iniciativas de colaboración para elaborar, a partir de datos e indicadores homogéneos, un cuadro regional de competitividad. Este instrumento permitiría comparar y evaluar factores determinantes para la actividad empresarial, como la fiscalidad, la regulación, el coste y el acceso a la financiación, las infraestructuras, la logística, la energía, la productividad, la innovación y la agilización de los trámites aduaneros.
La seguridad jurídica ocupa también un lugar prioritario entre las demandas empresariales. Las organizaciones reclaman a los gobiernos que establezcan marcos normativos transparentes, estables y aplicados con criterios de imparcialidad. Asimismo, consideran imprescindible reforzar la seguridad ciudadana y garantizar el cumplimiento del Estado de Derecho, ya que la incertidumbre jurídica dificulta las decisiones de inversión y la generación de empleo formal, dos elementos fundamentales para sostener el crecimiento económico y las políticas sociales.
En este contexto, las patronales advierten de que la corrupción, la delincuencia organizada y la inseguridad perjudican la confianza empresarial, desincentivan las inversiones y aumentan los costes de las compañías. También reivindican un mayor reconocimiento institucional del sector privado y garantías para preservar su autonomía, la libertad de asociación y su capacidad para expresar críticas y proponer alternativas a las políticas públicas.
Otra de las cuestiones destacadas es la elevada informalidad laboral, un problema estructural que continúa afectando a buena parte de los países iberoamericanos. Para combatirla, los empresarios proponen alcanzar acuerdos nacionales que reduzcan las cargas administrativas y los costes regulatorios. También plantean que cualquier nueva disposición en materia laboral vaya acompañada de una evaluación previa de sus posibles efectos sobre la productividad y el empleo.
Por otra parte, el presidente de la CEOE y hasta ahora presidente pro tempore del Consejo Empresarial Iberoamericano (CEIB), Antonio Garamendi, presentó durante la clausura el documento titulado Declaración empresarial por el futuro de Iberoamérica, que recoge diez compromisos del tejido empresarial con la región. Entre sus principales objetivos figuran profundizar en la integración económica iberoamericana, estimular la inversión productiva y los intercambios comerciales entre países, facilitar la expansión internacional de las empresas y favorecer la creación de empleo formal y de calidad.
Para avanzar en estas prioridades, las organizaciones consideran necesario disponer de instituciones estables, seguridad jurídica, procedimientos administrativos más sencillos y un marco regulatorio previsible que proporcione confianza a los operadores económicos. Asimismo, reclaman que la representación empresarial tenga una participación permanente en las Cumbres Iberoamericanas y que se establezcan mecanismos de seguimiento que permitan comprobar el grado de cumplimiento de los acuerdos adoptados.
En el acto de clausura, el rey Felipe VI también destacó la importancia de preservar la confianza como uno de los principales activos para afrontar un contexto internacional marcado por la incertidumbre. El monarca advirtió de que, aunque constituye un elemento esencial para las relaciones económicas e institucionales, también es especialmente vulnerable y puede deteriorarse con facilidad.
Asimismo, defendió la necesidad de estrechar las relaciones entre Europa y América Latina y el Caribe y felicitó a los participantes por los compromisos alcanzados durante el encuentro. No obstante, insistió en que su importancia dependerá de su aplicación efectiva y no de su formulación sobre el papel, subrayando que los acuerdos deben servir como verdadero punto de partida para actuaciones concretas y no como una meta en sí mismos.