(El País, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El conflicto en Irán ya está pasando factura a las previsiones económicas de España. La OCDE, en sus últimas Perspectivas Económicas Provisionales, estima que el PIB español crecerá un 2,1% en 2026, una décima menos de lo previsto en diciembre. Asimismo, revisa al alza la inflación, que alcanzaría una media del 3%, siete décimas más. De cara a 2027, el crecimiento también se reduce ligeramente hasta el 1,7%, mientras que la inflación bajaría al 2,2%, cerca del objetivo del Banco Central Europeo, aunque aún cuatro décimas por encima de la previsión anterior.
Por el momento, el organismo no contempla un impacto tan severo como el provocado por la guerra de Ucrania, cuando los precios se dispararon con mayor intensidad. En comparación con otras economías europeas, España presenta una evolución más favorable: el recorte de una décima en su crecimiento para 2026 contrasta con las dos décimas que perderán países como Alemania, Francia e Italia, ninguno de los cuales superará el 1% de crecimiento. En conjunto, la zona euro crecerá un 0,8%, cuatro décimas menos de lo estimado previamente, debido principalmente al encarecimiento de la energía. Para 2027, el avance será del 1,2%, impulsado en parte por el aumento del gasto en defensa.
A escala global, la OCDE mantiene sus previsiones de crecimiento en el 2,9%, con un leve descenso hasta el 3% en 2027. El mayor impacto del conflicto se concentra en la inflación: en las economías avanzadas alcanzará el 4%, 1,2 puntos más que en cálculos anteriores, y se moderará al 2,7% en 2027. Esto sugiere que el organismo considera el efecto como transitorio, aunque advierte de que un conflicto prolongado podría empeorar significativamente el escenario.
De hecho, alerta de que interrupciones persistentes en las exportaciones de Oriente Próximo podrían elevar aún más los precios energéticos, agravar la escasez de materias primas y frenar el crecimiento. En este contexto, Estados Unidos resulta relativamente beneficiado, con una revisión al alza de tres décimas en su crecimiento hasta el 2%, gracias a su papel como gran exportador de petróleo y gas.
Las previsiones de la OCDE dependen de que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes comiencen a moderarse a partir de mediados de 2026, algo que todavía genera incertidumbre. Desde la última actualización, el barril de Brent ha subido alrededor de un 40% y el gas europeo de referencia (TTF) un 60%. Además, la institución advierte de posibles tensiones adicionales en el suministro, agravadas por los bajos niveles de reservas de gas en Europa.
El encarecimiento energético está vinculado, en gran medida, al bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que ha alterado los flujos de crudo, derivados y gas natural licuado a escala global.
Ante este escenario, la OCDE señala que los bancos centrales deberán mantenerse vigilantes y no descarta ajustes en la política monetaria si aumentan las presiones inflacionistas o se deteriora el mercado laboral. En esta línea, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado que la institución está preparada para subir los tipos de interés en cualquier momento si fuera necesario.
Para mitigar el impacto económico, el organismo recomienda aplicar medidas selectivas dirigidas a los hogares más vulnerables y a empresas viables, recordando que el margen fiscal es limitado y que debe preservarse la sostenibilidad de la deuda pública.
Finalmente, la OCDE advierte de otros riesgos adicionales, como una posible menor rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial, que podría provocar una reevaluación del riesgo en los mercados financieros y afectar negativamente a la demanda privada, dado el creciente peso de estas compañías en la inversión global.