(Expansión, 23-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Los analistas prevén que el crecimiento económico se reduzca entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales, hasta quedar en torno al 2,2%, mientras que la mayoría de empresarios y directivos anticipa un incremento de entre medio punto y un punto en otras variables como la inflación.
El consenso de especialistas da por hecho que, incluso en el escenario más favorable -con una resolución rápida del conflicto en Irán-, las economías mundiales sufrirán las consecuencias del encarecimiento de la energía y los combustibles, lo que impulsará al alza la inflación. Así lo refleja el informe de PwC, que reúne la opinión de expertos, empresarios y directivos, quienes estiman que la guerra podría prolongarse alrededor de dos meses y restar entre 0,2 y 0,5 puntos al crecimiento de la economía española este año. En términos económicos, esto supone una pérdida de entre 3.200 y 8.000 millones de euros.
En concreto, el 55% de los expertos considera que el PIB disminuirá su ritmo de crecimiento en ese rango de entre 0,2 y 0,5 puntos. Un 22% se muestra más optimista y cree que la caída será inferior a 0,2 puntos. Por el contrario, un 17% prevé un impacto mayor, con una reducción de entre 0,5 y 1 punto porcentual, lo que situaría el crecimiento en una horquilla de entre el 1,7% y el 1,2%.
Antes del inicio del conflicto, las previsiones eran más favorables: una parte significativa de los directivos estimaba que el PIB crecería entre el 2% y el 2,2%, mientras que otro grupo importante lo situaba entre el 2,2% y el 2,4%. Incluso un 14% confiaba en superar ese último nivel. En promedio, las estimaciones apuntaban a un crecimiento del 2,24% en 2026, en línea con otras previsiones cercanas al 2,2%.
Este recorte en las expectativas se explica principalmente por la presión al alza de los precios. El encarecimiento del petróleo, el gas y otras materias primas está impulsando la inflación, y algunos expertos ya contemplan el riesgo de estanflación, un escenario caracterizado por bajo crecimiento y precios elevados.
En cuanto a la evolución de los precios, el 43% de los encuestados cree que la inflación aumentará entre 0,5 y 1 punto porcentual respecto a lo previsto anteriormente. Un 28% estima que el incremento será menor de 0,5 puntos, mientras que un 26% considera que superará el punto porcentual. Estas diferencias reflejan una mayor disparidad de opiniones que en el caso del crecimiento económico, aunque existe consenso en que la situación no seguirá igual que antes de la guerra.
Respecto a la duración del conflicto, la mayoría de los expertos sitúa su desarrollo entre tres semanas y dos meses, lo que prolongaría la incertidumbre en los mercados energéticos hasta finales de abril. Sin embargo, un 43% cree que podría alargarse más allá de ese periodo, acercándose al verano. En ese caso, advierten, el impacto sobre la economía mundial sería mucho más severo y obligaría a los gobiernos a aplicar medidas de apoyo fiscal de gran envergadura, con el consiguiente aumento del déficit.
Otro factor clave será la respuesta de los bancos centrales en materia de tipos de interés. Actualmente, la facilidad de depósito del Banco Central Europeo se sitúa en el 2,5%. Antes del conflicto, la mayoría de los expertos esperaba que bajara hasta un rango de entre el 1,5% y el 2% a finales de año. Sin embargo, tras el estallido de la guerra, el 50% considera que los tipos se mantendrán entre el 2% y el 2,5%. Un 19% prevé incluso subidas, situándolos entre el 2,5% y el 3%, mientras que un 16% cree que podrían descender hasta entre el 1,5% y el 2%. En conjunto, predomina una visión de impacto económico moderado, aunque la elevada incertidumbre sobre la duración del conflicto genera una gran dispersión en las previsiones de crecimiento, inflación y tipos de interés.