(El País, 23-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las previsiones más optimistas del sector inmobiliario apuntaban a que 2025 sería un año récord para la compraventa de viviendas, y así ha ocurrido. Según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el año se vendieron 714.237 viviendas, la cifra más alta desde 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. Este volumen supera en un 11,5% al de 2024 -casi 74.000 operaciones más- y sitúa a España por encima de las 700.000 transacciones por primera vez en 18 años.

El último precedente fue 2007, con 775.300 compraventas, año en que los registros estadísticos arrancan y en el que el boom inmobiliario alcanzó su punto máximo antes de desplomarse. Tras años de subidas continuas de precios -algo que vuelve a suceder ahora, con el metro cuadrado en torno a los 2.230 euros, el nivel más alto registrado-, el mercado acabó entrando entonces en una profunda crisis. En la actualidad, aún está por ver si se repetirá ese desenlace. En la última década, entre 2015 y 2025, las operaciones se han duplicado, impulsadas por una demanda acumulada tras los años de crisis y por una oferta insuficiente, factores que muchos expertos consideran clave para explicar este auge.

El dato anual se produce pese a que diciembre registró solo 54.148 operaciones, el segundo mes con menor actividad del año -algo habitual por las fiestas navideñas-, aunque aun así supuso un 7,9% más que en el mismo mes de 2024.

El resultado global responde a una tendencia de crecimiento sostenido iniciada en 2023. Desde entonces, la actividad ha aumentado un 22,4%, superando primero las 600.000 compraventas en 2024 y ahora las 700.000 en 2025. La media mensual se sitúa en unas 59.520 operaciones, alrededor de 6.000 más que el año anterior.

Según diversos expertos, la clave está en el desequilibrio entre oferta y demanda. La escasez de viviendas disponibles hace que prácticamente todo lo que sale al mercado encuentre comprador con rapidez. A ello se suman factores como una tasa de paro relativamente baja, una fuerte necesidad de vivienda y unas condiciones de financiación aún favorables.

Para analistas del sector, 2025 ha sido un ejercicio excepcional. Tras un 2024 ya muy activo, el mercado no solo se ha mantenido fuerte, sino que ha acelerado su ritmo. El ahorro acumulado por los hogares, los tipos de interés todavía asumibles y la expectativa de nuevas subidas de precios han animado a muchos compradores a adelantarse.

Aunque el volumen actual recuerda al de los años previos a la burbuja, algunos especialistas destacan diferencias importantes: hoy los bancos aplican criterios hipotecarios más estrictos y los compradores presentan, en general, una mayor solvencia.

Por comunidades autónomas, Andalucía lideró las ventas en 2025 con 218.587 operaciones, seguida de la Comunidad Valenciana (170.570) y Cataluña (169.502), mientras que Madrid registró 135.637. En el extremo opuesto se situaron Cantabria, Navarra y La Rioja, con cifras muy inferiores (sin contar Ceuta y Melilla).

Sin embargo, los mayores incrementos porcentuales respecto a 2024 se produjeron en Castilla-La Mancha, Castilla y León y La Rioja, lo que muestra que la actividad inmobiliaria también se está intensificando fuera de los grandes núcleos urbanos.

La mayoría de las compraventas correspondió a viviendas de segunda mano, tendencia habitual desde la desaceleración de la construcción. Cerca del 78% de las operaciones -casi ocho de cada diez- fueron de casas usadas. Solo alrededor del 12% correspondió a obra nueva, aunque este segmento creció un 16,1% respecto al año anterior. Los expertos consideran positivo que esta proporción aumente, ya que la construcción de nuevas viviendas es esencial para ampliar la oferta y frenar el encarecimiento.

En cualquier caso, la vivienda usada continúa siendo el verdadero motor del mercado por su mayor disponibilidad y distribución territorial. El principal desafío, coinciden los especialistas, no es la falta de compradores, sino la incapacidad del sistema para generar suficiente vivienda asequible. Cuando la oferta no crece al mismo ritmo que la demanda, la presión se traslada al acceso a la vivienda, que sigue siendo el indicador más sensible de la salud del mercado.

¿ESTAS BUSCANDO

ASESORÍA PERSONAL O EMPRESARIAL?

Realiza tu consulta online o ven a visitarnos