(El Economista, 27-02-2026) | Fiscal
El acuerdo prevé la eliminación de la verja que separa el territorio británico, lo que permitirá un acceso más fluido al espacio Schengen y al mercado único europeo. Este tratado, pendiente desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea, aborda por fin la situación de Gibraltar, que quedó fuera de los acuerdos iniciales del Brexit. El documento desarrolla el entendimiento político alcanzado por las partes en junio de 2025, considerado entonces de carácter histórico.
El pacto entre la Unión Europea y el Reino Unido completa el marco jurídico de las relaciones bilaterales tras el Brexit en lo referente a Gibraltar, ya que el Peñón no estaba contemplado en el acuerdo general firmado entre Londres y Bruselas. La desaparición de la verja que durante más de cien años ha separado Gibraltar de La Línea de la Concepción facilitará el paso diario de unas 15.000 personas y tendrá impacto sobre una población aproximada de 300.000 habitantes de la zona.
En el aeropuerto, los pasajeros estarán sometidos a un sistema de control fronterizo doble: las autoridades gibraltareñas se encargarán de la gestión migratoria y de seguridad, mientras que funcionarios españoles velarán por el cumplimiento de las normas del espacio Schengen. Este modelo se asemeja al que aplican las autoridades francesas en la estación londinense de St. Pancras para los trenes que cruzan el canal de la Mancha. El acuerdo también contempla la posibilidad de establecer vuelos directos entre Gibraltar y ciudades de la Unión Europea.
Respecto al comercio de mercancías, se suprimirán los controles fronterizos y se reforzará la colaboración entre las autoridades aduaneras de ambas partes. En el ámbito fiscal, el texto establece una aproximación gradual a los estándares europeos. Gibraltar implantará un impuesto indirecto similar al IVA, que comenzará con un tipo del 15% desde la entrada en vigor del tratado y se equiparará plenamente en un plazo de tres años. Asimismo, se introducen normas específicas sobre el tabaco alineadas con la legislación comunitaria.
El Ministerio británico de Asuntos Exteriores ha subrayado que el acuerdo preserva la soberanía del Reino Unido sobre Gibraltar, su autonomía militar y la estabilidad económica del territorio, reiterando su compromiso firme con la colonia. Por su parte, el responsable gibraltareño Fabian Picardo ha defendido que se trata de un pacto sólido que garantiza la posición sobre la soberanía, protege la economía local y aporta seguridad jurídica a ciudadanos y empresas.
Desde España, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha valorado positivamente la publicación del tratado, al considerar que impulsará el desarrollo económico, reforzará las garantías sociales y favorecerá la cooperación. También destaca la eliminación de la verja, a la que califica como el último muro de la Europa continental, y sostiene que el acuerdo abre nuevas oportunidades para los habitantes del Campo de Gibraltar. El Gobierno español insiste, no obstante, en que mantiene intacta su postura respecto a la soberanía.
El documento deberá ahora ser tramitado por el Consejo de la Unión Europea para su firma y aprobación definitiva. También necesitará el visto bueno del Parlamento Europeo y del Parlamento británico. No será sometido al Congreso de los Diputados español, ya que los firmantes son la UE y el Reino Unido, aunque España participó en la negociación del acuerdo político que sirve de base al tratado.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha pedido que Gibraltar adapte su sistema fiscal a los estándares europeos para evitar desequilibrios económicos con la comarca vecina y favorecer la convergencia en niveles de renta. Considera positivo el acuerdo si contribuye a mejorar la calidad de vida en la zona y a reducir las diferencias económicas.
Por su parte, el alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, reclama apoyo estatal para afrontar los nuevos retos que puede generar la apertura fronteriza. Aunque reconoce que el acuerdo puede crear oportunidades económicas, advierte de posibles problemas inmediatos en vivienda, transporte e infraestructuras si no se acompaña de inversiones.
Uno de los aspectos que más inquieta al consistorio es el mercado inmobiliario, ya que la mayor integración podría aumentar la demanda de vivienda por parte de trabajadores vinculados a Gibraltar y provocar una subida significativa de precios. El alcalde alerta incluso de un posible encarecimiento acelerado si no se adoptan medidas urbanísticas o regulatorias.
Además, cualquier modificación en el sistema fronterizo afecta directamente al territorio municipal, lo que obliga a rediseñar accesos, carreteras y flujos de tráfico. De hecho, el Ayuntamiento ya ha cedido terrenos para infraestructuras relacionadas con el nuevo modelo de conexión y con el acceso al aeropuerto gibraltareño.