(Expansión, 16-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) optó recientemente por hacer públicos de forma detallada y accesible online los llamados mapas de la red eléctrica en España. Gracias a ello, cualquier persona puede consultar la localización de los puntos de acceso, tanto para el consumo de electricidad como para su generación y vertido al sistema.
Al analizar estos mapas, se llega a una conclusión preocupante: el problema de la red eléctrica no se limita únicamente a la saturación, como se creía hasta ahora, sino que es más profundo. Los datos revelan un claro desequilibrio: existen puntos de conexión disponibles en lugares donde no se demandan, mientras que escasean -o incluso no existen- en aquellas zonas donde la demanda es elevada. Este desajuste, además, se produce en ambos sentidos, afectando tanto a las conexiones para consumo como a las destinadas a la generación eléctrica.
En un escenario ideal, los puntos de acceso para consumo se ubicarían cerca de las zonas con capacidad de generación, lo que permitiría un mejor equilibrio entre oferta y demanda sin necesidad de grandes infraestructuras de transporte eléctrico. Sin embargo, en España ocurre lo contrario: hay cientos de megavatios habilitados para consumo en áreas con poca generación, y viceversa.
Este desequilibrio afecta al conjunto del sistema eléctrico, tanto a la red de distribución como a la de transporte. La red de distribución, que opera en media y baja tensión y abastece a hogares y pymes, está gestionada por grandes compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP, junto a numerosas eléctricas locales. Por su parte, la red de transporte, que funciona en alta tensión y actúa como eje principal del sistema, está bajo el control de Red Eléctrica, dependiente de Redeia.
Un ejemplo ilustrativo es el arco mediterráneo, que abarca el litoral oriental de la Península, desde Cádiz hasta Girona. En esta zona se observa una gran cantidad de puntos disponibles para consumo en alta tensión en provincias como Cádiz, Murcia, Alicante o Barcelona, mientras que en las redes de distribución la disponibilidad es más limitada. En cambio, para generación eléctrica, existe un exceso de capacidad en Cataluña, pero no en otras regiones. Ante esta situación, las soluciones pasan por habilitar nuevos puntos de conexión donde hacen falta o por desarrollar infraestructuras que permitan trasladar la electricidad entre territorios.
Estos mapas se han elaborado a partir de la información que los operadores de redes deben remitir a la CNMC, en cumplimiento de una normativa aprobada el año pasado con el objetivo de evaluar con mayor precisión el problema de la saturación. Hasta ahora, los datos se ofrecían de forma fragmentada o agregada por cada operador, pero su integración y homogeneización permite entender mejor la magnitud del problema y localizar las zonas más afectadas.
Un caso especialmente significativo es el de Madrid. Según la CNMC, los primeros informes ya indicaban que más del 80% de los puntos de acceso en redes de distribución estaban saturados. Con los nuevos datos, se confirma que en determinadas áreas -donde se concentran numerosos proyectos de centros de datos- la saturación alcanza prácticamente el 100%, sin margen para nuevas conexiones de más de un megavatio.