(El País, 10-02-2026) | Laboral

La Comisión Europea entiende la brecha salarial de género como la diferencia proporcional entre los ingresos brutos medios de hombres y mujeres en el conjunto de la economía. En España, esta distancia se sitúa en torno al 20% a favor de los hombres y, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes a 2024, no ha registrado avances significativos respecto al año anterior, manteniéndose prácticamente sin cambios en todos los niveles del empleo femenino.

Así lo recoge el informe Brecha de género, síntoma de la desigualdad estructural, elaborado por Comisiones Obreras y presentado este lunes por su secretario general, Unai Sordo, junto a la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, Carolina Vidal. El estudio señala que en 2024 el salario medio anual del empleo principal fue de 31.116 euros en el caso de los hombres y de 25.958 euros entre las mujeres, lo que supone una diferencia de 5.158 euros al año. En términos relativos, esto implica que los salarios femeninos deberían incrementarse alrededor de un 20% para equipararse a los masculinos.

El documento analiza las causas que explican esta desigualdad retributiva y concluye que más de la mitad de la brecha, un 55%, se debe al mayor peso del trabajo a tiempo parcial entre las mujeres. Se trata, en muchos casos, de una jornada reducida no deseada que, según denunció Vidal, acaba convirtiéndose en una trampa laboral y salarial prolongada en el tiempo, ya que muchas trabajadoras no pueden acceder a empleos a jornada completa debido a sus responsabilidades de cuidado.

La sobrecarga de tareas de cuidados que asumen las mujeres es uno de los factores clave que explica esta situación. Los datos lo confirman: el 75% de las personas con contrato a tiempo parcial en España son mujeres y, de ellas, tres de cada cuatro trabajan así de manera involuntaria. En 2024, 385.000 mujeres tenían jornada parcial por atender a personas dependientes, frente a solo 28.000 hombres, lo que supone que esta situación es trece veces más frecuente entre las trabajadoras. Además, existen alrededor de dos millones de mujeres inactivas que ni siquiera buscan empleo por tener que ocuparse de cuidados familiares, frente a 394.000 hombres en la misma situación.

Junto al trabajo a tiempo parcial, otro 39% de la brecha salarial se explica por los complementos salariales que perciben mayoritariamente los hombres y que suelen premiar la presencia física y la disponibilidad horaria, algo a lo que ellos pueden acceder con más facilidad debido, nuevamente, a un reparto desigual de las tareas domésticas y de cuidados.

Tras analizar estas causas, CC OO ha alertado del freno en la reducción de la desigualdad salarial. Según Sordo, existen señales claras de estancamiento y todo apunta a que la brecha se ha enquistado en torno al 20%. De no revertirse esta tendencia, advirtió, podrían ser necesarias más de dos décadas para cerrar esta diferencia.

El estudio se apoya en datos de la Encuesta de Estructura Salarial y del salario principal recogido en la EPA, ambas elaboradas por el INE. La metodología utilizada calcula la brecha a partir de la diferencia entre los salarios medios de hombres y mujeres en relación con el salario femenino, lo que arroja un porcentaje más elevado que otras fórmulas estadísticas que reflejan desigualdades menos pronunciadas.

Con este enfoque, se observa que el avance logrado desde 2018 se ha frenado. Ese año, la brecha alcanzaba el 27%, bajó hasta el 19% en 2022 y desde entonces apenas ha seguido reduciéndose. Uno de los factores decisivos en esa mejora fue el aumento continuado del salario mínimo interprofesional, que tiene un impacto mayor sobre las mujeres. En 2025, el 57% de las personas beneficiadas por la subida del SMI fueron mujeres.

La última actualización del salario mínimo benefició a más de dos millones de trabajadores, lo que representa el 11,8% del total de ocupados. Entre quienes trabajan a jornada completa, el 15,6% de las mujeres se vio favorecida por tener salarios más bajos, una proporción que se incrementa notablemente si se incluyen los contratos a tiempo parcial.

Por este motivo, además de seguir elevando el salario mínimo -que ha aumentado un 61% desde 2019 y para el que se prevé una nueva subida del 3,1% en 2026-, CC OO reclama medidas adicionales. Entre ellas, una reforma del contrato a tiempo parcial y de las horas complementarias, así como un pacto de Estado que garantice un reparto equilibrado de los cuidados entre hombres y mujeres y ofrezca una respuesta común y homogénea desde los poderes públicos.

¿ESTAS BUSCANDO

ASESORÍA PERSONAL O EMPRESARIAL?

Realiza tu consulta online o ven a visitarnos