(El Economista, 13-10-2026) | Fiscal

La recaudación del IRPF mantiene su tendencia al alza y, hasta agosto de 2026, ha aumentado un 11,6% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta alcanzar los 109.995 millones de euros, según los últimos datos de la Agencia Tributaria. La mayoría de los tributos también han incrementado sus ingresos, con la excepción de los Impuestos Especiales, cuya recaudación ha disminuido un 7,9%. El mayor crecimiento corresponde al Impuesto sobre Sociedades, que ha registrado un avance del 24,4%, aunque el IRPF continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos públicos.

El aumento de la recaudación del IRPF se ha concentrado especialmente en julio, coincidiendo con el primer pago de la Campaña de la Renta correspondiente a 2025. Hacienda atribuye esta evolución al fuerte incremento de las rentas que no están sometidas íntegramente a retenciones y pagos a cuenta, como las ganancias patrimoniales, los rendimientos inmobiliarios y los ingresos de las empresas personales. Destacan especialmente las ganancias patrimoniales, que crecieron por encima del 30% por segundo año consecutivo. A ello se suma el efecto de la subida del tipo impositivo aplicable a las bases del ahorro superiores a 300.000 euros, incorporada en la declaración anual.

Las retenciones sobre las ganancias patrimoniales procedentes de fondos de inversión han aumentado un 29,8% en el conjunto del año. Este crecimiento se produce en un contexto de elevada fiscalidad del ahorro financiero en España. Un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) sitúa la tributación efectiva de los fondos de inversión en el 27%, frente al 21% de media de la Unión Europea y el 24% de la OCDE.

El incremento de los ingresos tributarios refleja también el peso creciente de los impuestos sobre las rentas del ahorro. Actualmente, estas rentas están sometidas a una escala progresiva de cinco tramos, con tipos que van del 19% al 30% para las bases liquidables superiores a 300.000 euros. Según el IEE, la tributación efectiva de los productos financieros alcanza el 22% en España, frente al 16% de media de la OCDE y el 14% de la UE. Los autores del estudio consideran que estas diferencias sitúan a España entre los países donde la fiscalidad reduce con mayor intensidad la rentabilidad neta que obtienen las familias por sus inversiones. Esta valoración también es compartida por la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA España), que ha participado en el informe.

El estudio señala asimismo que la Ley 35/2006 del IRPF ha experimentado numerosas modificaciones desde su aprobación. Entre ellas, destaca la reforma introducida por la Ley 26/2014, cuyas medidas sobre la tributación del ahorro, según los autores, respondieron principalmente a objetivos recaudatorios y ofrecieron incentivos limitados para fomentar la inversión a largo plazo.

En cuanto a los ingresos procedentes de los productos financieros, las retenciones sobre el capital mobiliario apenas han variado en agosto, mientras que el incremento acumulado desde enero se sitúa en el 0,8%. La Agencia Tributaria explica que los intereses de las cuentas bancarias siguen disminuyendo, aunque a un ritmo cada vez menor. Esta caída se compensa con los ingresos procedentes de los dividendos. El tipo marginal máximo aplicado a estos últimos alcanza el 30% en España, cinco puntos por encima de la media de la OCDE y nueve puntos superior a la de la Unión Europea.

En conjunto, los ingresos tributarios entre enero y agosto de 2026 han ascendido a 230.277 millones de euros, un 9,7% más que en el mismo periodo de 2025. El crecimiento habría sido mayor sin las medidas fiscales adoptadas para amortiguar el impacto de la inflación, entre ellas las reducciones de los impuestos sobre los hidrocarburos y la electricidad.

La recaudación del Impuesto sobre Hidrocarburos ha caído un 11,8% hasta agosto. Sin embargo, la Agencia Tributaria estima que, sin la reducción de los tipos impositivos, los ingresos habrían aumentado un 2,1%. La evolución de este tributo responde al comportamiento favorable del consumo de gasolina, frente al descenso registrado en los gasóleos de automoción y los sujetos a bonificación. El Impuesto Especial sobre la Electricidad también presenta una evolución negativa, con una caída acumulada del 21,5% hasta agosto. Este resultado se explica por la rebaja fiscal que estuvo vigente entre marzo y mayo. Tras su eliminación en la revisión de las medidas contra la inflación, los ingresos han comenzado a recuperarse, tanto por la vuelta a los tipos anteriores como por el encarecimiento de la electricidad.

Otros tributos especiales también registran retrocesos. La recaudación del impuesto sobre el alcohol ha disminuido un 3,4% en los ocho primeros meses del año, una evolución que Hacienda relaciona con la reducción del consumo de bebidas alcohólicas y no con cambios en los tipos impositivos. Por su parte, el Impuesto Especial sobre los Envases de Plástico No Reutilizables ha recaudado un 2,9% menos, aunque en agosto sus ingresos aumentaron un 2,4%. El Impuesto sobre las Labores del Tabaco muestra un comportamiento algo más favorable, con un incremento acumulado del 0,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Su evolución, al igual que ocurre con el alcohol, está estrechamente vinculada a los hábitos de consumo.

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