(El Economista, 16-06-2026) | Laboral

Un 2,7% de los trabajadores que estaban ocupados a finales de 2025 pasaron al desempleo al inicio de 2026. Aunque se trata de una proporción relativamente baja, duplica la media registrada en la Unión Europea, situada en el 1,2%. En términos absolutos, y teniendo en cuenta que el mercado laboral español supera ya los 22 millones de ocupados, este porcentaje equivale a más de 623.000 personas que perdieron su empleo entre el último trimestre de 2025 y el primero de 2026. Este volumen sitúa a España entre los países con mayores flujos de salida del empleo hacia el paro dentro de la UE, hasta el punto de concentrar cerca de una cuarta parte de estos movimientos en el conjunto comunitario.

Los datos proceden de Eurostat, a través de la estadística de flujos del mercado laboral europeo, actualizada recientemente. En el conjunto de la Unión Europea, 2,5 millones de personas realizaron la transición del empleo al desempleo en ese periodo, mientras que tres millones siguieron el recorrido inverso, pasando del paro a un empleo. En el caso español, el comportamiento es menos favorable: 566.800 personas encontraron trabajo, lo que genera un saldo negativo de 56.800 personas en comparación entre entradas y salidas del desempleo, según los datos de la EPA.

Las diferencias con el resto de Europa son menos marcadas en lo relativo al paso del empleo a la inactividad, es decir, personas que dejan de trabajar sin incorporarse al desempleo, ya sea por jubilación, estudios u otras razones personales o familiares. En la UE, este flujo afectó al 2,1% de los ocupados (unos 4,4 millones de personas), mientras que en España alcanzó el 2,61% (587.400 personas).

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal analizó recientemente estos movimientos y detectó que, desde 2022, ha aumentado la salida del empleo tanto en contratos indefinidos como en fijos discontinuos, especialmente en los primeros meses de vigencia del contrato. Este comportamiento sugiere una mayor rotación en estas modalidades laborales tras la reforma del mercado de trabajo.

Por el contrario, los contratos temporales siguen mostrando una alta probabilidad de finalización, con picos vinculados a la expiración habitual de contratos de 6, 12 o 24 meses. Otros estudios, como los realizados por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, coinciden en que gran parte de las salidas hacia el desempleo o la inactividad se deben a la finalización de contratos temporales, siendo los trabajadores extranjeros el colectivo con mayor tasa de salida.

Investigaciones académicas previas ya apuntaban que el problema del mercado laboral español no se centraba solo en la destrucción de empleo, sino también en la dificultad para reincorporar a los desempleados. Además, las diferencias entre hombres y mujeres se han reducido con el tiempo, especialmente tras la reforma laboral, aunque los efectos a largo plazo aún no muestran cambios estructurales significativos.

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