(El País, 01-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La escalada militar en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz han provocado cambios importantes en las rutas de suministro de gas hacia España. Ante las dificultades para recibir cargamentos procedentes del golfo Pérsico, los operadores han incrementado sus compras a Rusia, pese a que el gas ruso está sujeto a las sanciones de la Unión Europea y quedará completamente vetado a partir de 2027. Según los últimos datos de CORES, las importaciones españolas de gas natural ruso crecieron un 42% durante el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 37.172 GWh.

El incremento de las compras a Rusia ha servido para compensar parcialmente la reducción de otros suministros, especialmente los procedentes de Qatar. La interrupción del tránsito de buques metaneros por Ormuz ha impedido nuevas entregas desde el emirato desde el comienzo de la crisis, hasta el punto de que las importaciones españolas de gas catarí cayeron un 100% en el acumulado de los seis primeros meses del año. En cambio, Rusia ha podido mantener sus envíos mediante rutas árticas que no dependen de este estratégico paso marítimo.

El cambio resulta especialmente significativo si se compara con la situación de 2025. Durante el primer semestre del año pasado, España recibió 26.208 GWh de gas ruso y posteriormente las compras llegaron a reducirse más de un 70% interanual. La tendencia parecía apuntar hacia una progresiva disminución de la dependencia energética de Moscú, en línea con la política de sanciones europea por la guerra de Ucrania. Sin embargo, el conflicto en Oriente Próximo ha modificado esta evolución y la ausencia de suficientes cargamentos alternativos de gas natural licuado a corto plazo ha llevado a las comercializadoras a recurrir nuevamente al suministro ruso.

El repunte fue especialmente intenso en junio, cuando las importaciones de gas ruso aumentaron un 68% respecto al mismo mes de 2025, hasta situarse en unos 5.500 GWh. Rusia se convirtió así en el segundo proveedor de España durante ese mes, con algo más del 20% del total, aunque todavía por detrás de Argelia, que aportó aproximadamente el 40%. Esta evolución evidencia cómo los operadores están adaptando sus compras ante la interrupción de los suministros procedentes del golfo Pérsico y priorizando a aquellos proveedores capaces de utilizar rutas alternativas a Ormuz.

Una parte importante del aumento registrado en el conjunto del semestre se explica por las compras realizadas en marzo. Ese mes España recibió 9.807 GWh de gas ruso, el mayor volumen mensual de toda la serie histórica. La incertidumbre generada por el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán llevó a las empresas a asegurarse suministros ante el temor a nuevas interrupciones y a un encarecimiento de la energía. Además, marzo fue el último mes completo en el que podían realizarse determinadas operaciones en el mercado spot antes de la entrada en vigor de nuevas restricciones europeas. En mayo se produjo otro importante envío, de más de 8.700 GWh, vinculado a contratos de largo plazo. Entre ambos meses concentraron aproximadamente la mitad de todo el gas ruso adquirido por España durante el semestre.

Desde Sedigas consideran que este incremento no contradice las sanciones europeas, ya que el calendario establecido por la UE todavía permitía durante los primeros meses de 2026 determinadas compras vinculadas a contratos anteriores a junio de 2025. Los contratos de suministro de GNL a largo plazo suscritos antes de esa fecha también pueden continuar ejecutándose hasta el 1 de enero de 2027. Según la patronal, esta situación explica que los flujos asociados a compromisos previamente adquiridos se hayan mantenido e incluso incrementado antes de que finalicen los plazos establecidos por la normativa europea.

A pesar del mayor protagonismo ruso, Argelia y Estados Unidos siguen siendo los principales suministradores del mercado español. Las compras a Estados Unidos han retrocedido un 6% en lo que va de año, hasta los 55.790 GWh, debido en buena medida al desvío temporal de cargamentos hacia mercados asiáticos donde los precios son más atractivos. Aun así, el país norteamericano mantiene una cuota cercana al 27% del suministro nacional.

Argelia continúa encabezando el suministro español, con 64.230 GWh aportados entre enero y junio a través del gasoducto Medgaz, prácticamente el doble del volumen procedente de Rusia. En el conjunto del semestre, el gas ruso representó el 19,7% de las importaciones, mientras que Argelia alcanzó el 34% y Estados Unidos el 29,1%. Sedigas subraya además que, tomando un horizonte temporal más amplio, el peso del gas ruso no ha experimentado un aumento tan acusado: su participación media durante los últimos cinco años fue del 14,5%, frente al 14,4% registrado en los últimos doce meses.

Los datos de Enagás también apuntan a que el repunte de las compras rusas podría tener un carácter temporal. El peso de Rusia sobre el total de las importaciones pasó del 20% hasta junio al 18% hasta julio. Durante julio, los operadores adquirieron a Moscú 2.088 GWh, el volumen mensual más bajo del año y una cantidad similar a la registrada en 2025.

España afronta esta situación con unas reservas energéticas relativamente elevadas. En junio disponía de más de 15.300 kilotoneladas de petróleo, un 4% más que un año antes, volumen suficiente, en teoría, para cubrir 101 días de consumo sin nuevas entradas. Esta cifra supera el mínimo de 90 días establecido por la Agencia Internacional de la Energía y ofrece margen para buscar proveedores alternativos y reorganizar las importaciones en caso de nuevas perturbaciones.

En el caso del gas, los almacenamientos subterráneos españoles también presentaban a mitad de año un nivel de ocupación superior al 70%, lo que proporciona un margen de seguridad ante eventuales problemas de suministro. La principal preocupación se encuentra, por tanto, en los precios. El Brent ha registrado fuertes fluctuaciones durante el primer semestre y llegó a superar los 100 dólares por barril en mayo. El encarecimiento se ha trasladado al coste de las importaciones españolas: en junio, el precio del crudo adquirido por España, incluido transporte y seguro, alcanzó los 85,33 euros por barril, un 46% más que un año antes.

Sedigas no prevé problemas de abastecimiento físico, gracias a la capacidad española de regasificación y almacenamiento y a la diversificación de proveedores, que permite obtener gas de entre 12 y 15 países diferentes cada año. El principal riesgo se encuentra en el mercado internacional de GNL, donde una mayor competencia por los cargamentos puede elevar los precios o provocar que los buques se dirijan hacia destinos con una mayor rentabilidad. Esta presión podría terminar repercutiendo tanto en la industria como en los consumidores españoles.

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