(Cinco Días, 02-11-2026) | Fiscal

La economía española avanzó un 0,6% en el tercer trimestre de 2026, una décima menos que en los tres meses anteriores, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En comparación con el mismo periodo del año pasado, el producto interior bruto (PIB) aumentó un 2,7%, una décima más que en el trimestre precedente. Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) ya anticipaban cierta moderación de la actividad, que se reflejó también en el repunte de la tasa de paro, de nuevo por encima del 10%.

Pese a esta ligera desaceleración trimestral, los datos confirman la resistencia de la economía española. El crecimiento continúa apoyándose fundamentalmente en el consumo y la demanda interna, mientras que la aportación del sector exterior es mucho más limitada. Se trata de un cambio respecto a la etapa inicial de recuperación de la crisis financiera, que tocó fondo en 2013, cuando las exportaciones desempeñaron un papel protagonista. Aunque las ventas al exterior siguen aumentando, a un ritmo moderado del 1,3%, el principal impulso procede ahora del gasto dentro del país.

Los analistas de CaixaBank Research atribuyen la fortaleza del consumo de los hogares, por un lado, a la confianza en la capacidad de crecimiento de la economía pese a las tensiones geopolíticas y, por otro, al colchón que proporciona la elevada tasa de ahorro familiar para afrontar el impacto de la inflación.

El servicio de estudios de BBVA considera que el resultado está en línea con sus previsiones y respalda su estimación de un crecimiento anual del 2,6%. Aunque la composición de la actividad coincide en términos generales con lo esperado, destaca el comportamiento de algunos componentes, especialmente la construcción y las exportaciones. Las ventas de bienes al exterior crecieron un 1,1%, frente al estancamiento que anticipaba BBVA, mientras que las exportaciones de servicios avanzaron un 1,5%, dos décimas más de lo previsto. Las desviaciones negativas de la demanda interna fueron, por su parte, poco significativas.

Uno de los elementos más destacados del trimestre fue el repunte del gasto público, que aumentó un 0,9% respecto al periodo de primavera. Este avance coincide con el último tramo de ejecución del Plan de Recuperación Europeo, cuyo plazo de culminación estaba fijado para el 1 de septiembre. El verano supuso así un impulso para acelerar la utilización de los fondos vinculados a este programa.

Por sectores, la industria mantuvo un crecimiento trimestral del 0,7%, mientras que la construcción permaneció estancada, con una variación del 0%. Este comportamiento contrasta con la evolución de la inversión inmobiliaria y residencial, que registró un avance del 1% durante el verano, por encima de los resultados más moderados de los trimestres anteriores. Aun así, la inversión continúa mostrando cierto retraso y limita el potencial de crecimiento de la economía.

Los datos del PIB coincidieron con la publicación de la inflación de octubre, que se mantuvo en el 4,9%, impulsada por el encarecimiento de los combustibles. Los precios ya habían mostrado una tendencia ascendente durante el verano, hasta superar el 3% en agosto. La persistencia de tasas de inflación elevadas podría reducir la capacidad de gasto de los hogares en la recta final del año y restar fuerza al consumo.

En términos interanuales, la hostelería y el comercio registraron un comportamiento favorable durante el verano, con un crecimiento del 3%, superior al del conjunto de la economía, aunque su ritmo se moderó respecto a los trimestres anteriores. El impulso de las actividades relacionadas con la información y de los servicios científicos contribuyó a mantener la fortaleza del sector terciario, que avanzó un 2,9% interanual. Esta tasa se repite por tercer trimestre consecutivo. Los servicios representan cerca del 70% del PIB español.

El Gobierno mantiene su previsión de crecimiento anual del 2,6%, en línea con las estimaciones del consenso de analistas. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), España se situará entre las grandes economías desarrolladas con mayor crecimiento en 2026. Para 2027 se espera una moderación de la actividad, aunque la mayoría de los servicios de estudios prevén que el avance económico se mantenga por encima del 2%, pese al escenario de incertidumbre.

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