(Cinco Días, 13-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El Tesoro Público ha vuelto a incrementar la rentabilidad ofrecida en las emisiones de letras en un escenario marcado por la cautela de los bancos centrales y por la previsión de que los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo. En la subasta celebrada este martes de letras a tres y nueve meses, el organismo colocó algo más de 2.512 millones de euros, situándose en la parte baja de su rango habitual de financiación.
En el caso de las letras a tres meses, el Tesoro adjudicó 826,85 millones de euros con un interés marginal del 2,163%, por encima del 2,123% registrado en la anterior subasta de abril. La demanda volvió a superar ampliamente la oferta, ya que las solicitudes alcanzaron los 2.487,67 millones de euros, prácticamente el triple de lo finalmente emitido.
La mayor parte de la colocación correspondió a las letras a nueve meses, donde se captaron 1.685,71 millones de euros. La rentabilidad escaló hasta el 2,521%, frente al 2,471% de la puja anterior. Las peticiones de los inversores ascendieron a 4.135,89 millones, más del doble del importe adjudicado.
La semana pasada, el Tesoro ya había constatado esta tendencia alcista en la emisión de letras a seis y doce meses, con las que logró captar 6.463 millones de euros. En aquella operación, el interés de las letras a un año repuntó hasta el 2,651%, el nivel más elevado desde septiembre de 2024, mientras que la rentabilidad de las letras a seis meses apenas varió y quedó en el 2,389%.
El aumento de las rentabilidades de la deuda pública refleja tanto la persistencia de las tensiones inflacionistas como las expectativas del mercado sobre la futura política monetaria del Banco Central Europeo. Ante la posibilidad de que los tipos de interés sigan elevados o incluso vuelvan a subir, los inversores reclaman mayores retornos para prestar dinero a corto plazo.
Al mismo tiempo, la elevada demanda registrada en las subastas demuestra que las letras del Tesoro continúan siendo uno de los productos preferidos por los ahorradores españoles de perfil conservador, pese a que las rentabilidades actuales se sitúan por debajo de los máximos alcanzados en 2023.
De cara a 2026, el Tesoro prevé unas necesidades netas de financiación de 55.000 millones de euros, la misma cifra contemplada el año anterior. De ese total, 50.000 millones procederán de emisiones de deuda a medio y largo plazo, mientras que los 5.000 millones restantes corresponderán a letras del Tesoro. Según el Ministerio de Economía, la estrategia de financiación seguirá apoyándose en la fortaleza de la economía española y en el mantenimiento de una política fiscal prudente.