(El Economista, 26-05-2026) | Fiscal
Los ayuntamientos han alcanzado un máximo histórico de recaudación por el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que se sitúa en 13.412 millones de euros, un 5,5% más que hace cinco años. Este tributo ha ido aumentando de forma progresiva y poco visible año tras año, principalmente por la actualización periódica del valor catastral de las viviendas -que se revisa cada década y constituye la base del impuesto-, así como por la incorporación de nuevos inmuebles que ya entran al sistema con valores más elevados.
Estas revisiones del catastro también han provocado un incremento del recibo medio que pagan los ciudadanos. Actualmente, la media por vivienda es de 344 euros, frente a los 334 euros de hace cinco años, los 324 euros previos a la pandemia y los 211 euros registrados en 2006. En cualquier caso, Madrid y Barcelona destacan como las ciudades con los importes más altos, con una media de 640 euros.
El Ayuntamiento de Madrid lidera la recaudación de este impuesto, con 1.432 millones de euros, un volumen explicado por su elevada población (3,5 millones de habitantes), el alto valor de los inmuebles y el peso del tejido empresarial, ya que las compañías también tributan por los locales, oficinas o naves que poseen. En la capital, el pago medio por habitante asciende a 646 euros.
En el caso de Barcelona, la recaudación alcanza los 749,8 millones de euros, con un recibo medio de 640 euros. La ciudad cuenta con 1,73 millones de habitantes y concentra también alrededor del 20% del tejido empresarial del país, lo que eleva la base imponible del impuesto.
A bastante distancia se sitúan otros municipios como Ibiza, que ingresa 21,6 millones de euros pero con un recibo medio de 463 euros. En Palma, la media es de 324 euros; en Málaga, 326 euros; en Sevilla, 285 euros; y en Valencia, 284 euros.
Los ayuntamientos tienen margen para fijar el tipo impositivo del IBI dentro de unos límites establecidos por el Estado, que oscilan entre el 0,4% y el 1,1%, aunque en determinadas capitales puede elevarse hasta el 1,3% con autorización. En la práctica, el tipo medio aplicado en España se sitúa en el 0,59%.
En la actualidad, el valor total de los 38,9 millones de inmuebles sujetos al IBI asciende a 2,29 billones de euros. Esta base imponible crece cada año de forma moderada, con incrementos que suelen oscilar entre el 0,2% y el 0,9%. En comparación, en 2019 se situaba en 2,24 billones, lo que supone un aumento del 2,54% en cinco años; en 2014 era de 2,19 billones, un 4,54% menos que hoy; y en 2006 alcanzaba 1,26 billones, casi un 81% menos que en la actualidad.
Si se incluyen no solo las viviendas urbanas, sino también el IBI rústico y los bienes inmuebles de características especiales -como grandes instalaciones industriales, plantas energéticas o infraestructuras-, la recaudación total de los ayuntamientos en 2024 asciende a 14.470 millones de euros. El IBI continúa siendo la principal fuente de financiación de las entidades locales, por encima del resto de tributos municipales y de las transferencias procedentes del Estado, como las derivadas del IRPF o el IVA.
En conjunto, los ayuntamientos recaudaron en 2024 por este impuesto el doble de lo obtenido a través del IRPF (7.542 millones de euros) y un 110% más que por el IVA. A ello se suman otras figuras tributarias relevantes, como el Impuesto de Actividades Económicas (2.014 millones), la plusvalía municipal (1.861 millones), el impuesto de vehículos (2.309 millones en total entre hogares y empresas), el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (1.509 millones), las tasas por utilización del dominio público (1.448 millones) y las licencias urbanísticas (426 millones).