(Expansión, 08-06-2026) | Laboral

El número de trabajadores que necesitan compaginar dos empleos para alcanzar unos ingresos suficientes continúa aumentando en España. Aunque el Gobierno destaca la transformación del mercado laboral tras la reforma laboral de 2021, diversos expertos y estadísticas oficiales reflejan que persisten algunas situaciones asociadas a la precariedad, entre ellas el crecimiento del pluriempleo.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al primer trimestre de 2026, 611.600 personas tenían una segunda ocupación. Aunque esta cifra es ligeramente inferior a la registrada en el último trimestre de 2025, cuando se alcanzaron los 632.600 trabajadores, sigue situándose en niveles históricamente elevados. De hecho, supone un aumento del 35% respecto al periodo previo a la reforma laboral, ya que en el primer trimestre de 2021 había 452.400 personas en situación de pluriempleo.

La comparación con hace una década también refleja una tendencia ascendente. Frente a los 423.000 trabajadores que desempeñaban dos empleos entonces, actualmente hay cerca de 189.000 más, lo que representa un incremento del 44,6%. La mayor parte de quienes tienen más de un trabajo desarrollan su actividad principal como asalariados. En concreto, de los 611.600 pluriempleados contabilizados en el primer trimestre de 2026, casi el 77% trabajan por cuenta ajena como ocupación principal, mientras que algo más de 114.000 son autónomos.

No obstante, la evolución más significativa se observa en la naturaleza del segundo empleo. Aunque la mayoría continúa desempeñando esa actividad adicional como asalariado, cada vez son más quienes recurren al trabajo autónomo para complementar sus ingresos. Actualmente, más de 208.000 personas tienen una segunda ocupación como trabajadores por cuenta propia, lo que supone un incremento cercano al 50% respecto al periodo anterior a la reforma laboral. Dentro de este grupo, dos de cada tres proceden de un empleo principal como asalariados, mientras que el resto ya desarrollaban una actividad autónoma como ocupación principal.

El fenómeno presenta además una clara concentración sectorial. Cerca del 87% de los trabajadores con más de un empleo pertenecen al sector servicios, que reúne a más de 530.000 personas en esta situación. A considerable distancia se sitúan la industria, la construcción y la agricultura. El aumento del pluriempleo refleja las dificultades de numerosos trabajadores para cubrir sus necesidades únicamente con su salario principal. Factores como el encarecimiento de la vivienda, la inflación y el incremento general del coste de la vida han elevado la presión sobre los hogares.

Un estudio reciente de InfoJobs señala que, durante 2025, el alquiler absorbió de media el 50% del salario bruto de los trabajadores en España. Este porcentaje se elevó hasta el 71% en la Comunidad de Madrid y el 70% en Cataluña. La plataforma advierte de que, pese a la mejora de la estabilidad laboral derivada de una mayor contratación indefinida, siguen existiendo elementos de temporalidad y estacionalidad que afectan a la seguridad económica de muchos trabajadores. Además, la evolución de los salarios continúa siendo insuficiente para recuperar plenamente el poder adquisitivo perdido por el efecto de la inflación.

Otro de los aspectos que genera debate sobre la calidad del empleo tras la reforma laboral es el fuerte crecimiento de los contratos fijos discontinuos. Esta modalidad, impulsada como alternativa a la contratación temporal, ha experimentado una expansión muy significativa en los últimos cinco años. En mayo de 2026 había más de 1,1 millones de afiliados a la Seguridad Social con contratos fijos discontinuos, frente a los 376.000 registrados en mayo de 2021. Esto supone un aumento de casi el 193%, es decir, prácticamente una triplicación de esta fórmula contractual.

Diversos especialistas reclaman una mayor transparencia sobre la situación real de estos trabajadores. Cuando no están llamados a prestar servicios, mantienen su contrato en vigor, pero desaparecen de las estadísticas de afiliación activa y tampoco figuran como desempleados registrados. Sin embargo, sí pueden solicitar prestaciones por desempleo durante esos periodos de inactividad.

Esta circunstancia ha llevado a distintos centros de análisis a elaborar indicadores alternativos al paro registrado. Uno de ellos es el denominado "paro efectivo", que suma a los desempleados oficiales los trabajadores fijos discontinuos inactivos que pueden percibir prestaciones. Según los cálculos más recientes de Randstad Research, esta cifra alcanzó los 3,07 millones de personas en mayo, alrededor de 718.000 más que los 2,32 millones contabilizados en el paro registrado oficial.

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