(Cinco Días, 15-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El fuerte repunte de los precios de la energía, con el petróleo Brent por encima de los 108 dólares por barril y el gas natural de referencia en Europa en niveles no vistos desde finales de 2022, está reavivando el temor a que la inflación se mantenga elevada durante más tiempo. Esta situación añade presión a unos mercados financieros ya condicionados por las dudas sobre la sostenibilidad del actual auge de la inteligencia artificial. El incremento de los costes energéticos está impulsando al alza las rentabilidades de la deuda soberana y ha llevado al bono español a diez años a superar el 4%, acercándose a niveles máximos de 2013. En paralelo, las principales Bolsas aceleran los descensos, especialmente entre las compañías tecnológicas.
El Brent sube más de un 3% y rebasa los 108 dólares como consecuencia del aumento de las tensiones en Oriente Próximo y de la incertidumbre sobre el suministro mundial. El encarecimiento también alcanza al mercado gasista: los futuros del TTF, referencia europea, avanzan alrededor de un 5% hasta situarse en 84 euros por megavatio hora. A la interrupción de un importante oleoducto saudí que permite transportar gas y petróleo evitando el estrecho de Ormuz, después de varios ataques con drones, se añade la cancelación de una reunión prevista entre Irán y los países del golfo Pérsico en Omán para abordar la gestión de este estratégico enclave, en un contexto de creciente inestabilidad.
Los analistas de Bankinter consideran especialmente relevante el cierre del oleoducto de Yanbu, ya que estiman que por esta infraestructura podría circular aproximadamente el 4% del suministro mundial. No obstante, advierten de que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud de los daños. La interrupción de esta vía de exportación, que había adquirido mayor importancia tras el cierre del estrecho de Ormuz, reduce la capacidad de Arabia Saudí para colocar su producción exterior precisamente cuando el país ha recortado de manera significativa su extracción. Según los datos de la OPEP, en septiembre produjo 7,2 millones de barriles diarios, frente a los 10 millones registrados en 2025.
La escalada energética está teniendo un efecto directo sobre los mercados de deuda. Al moverse las rentabilidades en sentido contrario a los precios de los bonos, el aumento de la inflación prevista está elevando el coste de financiación de los Estados. La deuda española a diez años ha superado por primera vez en tres años el 4% y se aproxima a los máximos registrados en 2013. La presión se extiende también a otros países europeos: el bono alemán con vencimiento en 2036 alcanza el 3,52%, mientras que el francés se sitúa en el 4,495%. En Francia, el incremento de la rentabilidad ha llevado la prima de riesgo hasta cerca de los 100 puntos básicos, algo que no sucedía desde 2022. En Estados Unidos, el bono del Tesoro a diez años se aproxima igualmente al 5%, prolongando las pérdidas acumuladas durante la semana anterior.
El encarecimiento del crudo complica además el escenario al que se enfrenta la Reserva Federal. A las presiones derivadas de la energía se suma una inflación estadounidense superior a la prevista, circunstancia que refuerza las expectativas de un nuevo incremento de los tipos de interés en la reunión de esta semana. Los mercados descuentan ahora con una probabilidad cercana al 90% una subida de las tasas el miércoles, mientras el dólar gana terreno frente al resto de divisas.
Tiffany Wilding, economista de Pimco, considera probable que la Fed eleve los tipos 25 puntos básicos en septiembre y no descarta nuevos incrementos posteriormente. A su juicio, la combinación de unos costes energéticos crecientes, la inestabilidad en Oriente Medio y una inflación subyacente todavía por encima del 2% hace que varias subidas destinadas a contener el riesgo de un repunte de las expectativas inflacionistas sean ahora el escenario central.
A esta presión macroeconómica se añade el deterioro del sentimiento inversor hacia las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Las advertencias procedentes de algunas de las principales empresas del sector sobre la conveniencia de ralentizar el desarrollo de modelos avanzados están introduciendo dudas sobre la capacidad del actual ciclo de inversión para mantener las elevadas valoraciones y las previsiones de beneficios. Los futuros del Nasdaq 100 retroceden un 1,5%, mientras los del S&P 500 ceden un 0,6%. En Asia, el Kospi surcoreano, considerado uno de los principales indicadores de la inversión relacionada con la IA, perdió un 3,2%, mientras que el Nikkei 225 japonés terminó con una caída del 0,6%. SoftBank Group llegó a perder un 13% durante la sesión de Tokio y cerró con un descenso del 10%, después de que Sam Altman señalara que OpenAI no tiene previsto salir a Bolsa este año.
El debate sobre el futuro de la inteligencia artificial se ha intensificado tras la petición del consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, para que el sector modere el ritmo de desarrollo de sus modelos más avanzados. La compañía también ha anunciado la incorporación de nuevas medidas de seguridad, entre ellas evaluaciones independientes realizadas por terceros. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, respaldó la propuesta, mientras Elon Musk, al frente de xAI, consideró acertada la posición de Amodei. El presidente estadounidense, Donald Trump, por el contrario, restó importancia a estas preocupaciones mientras las empresas mantienen una intensa carrera tecnológica, especialmente frente a sus competidores chinos.
Las advertencias plantean ahora dudas sobre las consecuencias económicas de una eventual ralentización de la IA. Un menor ritmo de desarrollo podría reducir el gasto empresarial y terminar afectando a las expectativas de beneficios de todo el ecosistema vinculado a esta tecnología. El temor se traslada así desde las propias compañías tecnológicas al conjunto de proveedores y empresas que se han beneficiado del fuerte incremento de la inversión en inteligencia artificial.
En Europa, la sesión también está marcada por las ventas. El Ibex 35 retrocede un 1,2% y trata de conservar los 19.600 puntos, lastrado especialmente por el comportamiento del sector bancario. Solaria y ACS figuran entre los valores más castigados, con descensos superiores al 4%, mientras que Repsol se sitúa entre los principales avances gracias al encarecimiento del petróleo. Amadeus e Indra también se mantienen en terreno positivo.
El cambio de escenario llega, además, al comienzo de una semana especialmente relevante para la política monetaria internacional. Los inversores permanecen pendientes de las decisiones que adopten la Reserva Federal estadounidense, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. En la zona euro, el Banco Central Europeo ya elevó la semana pasada los tipos por segunda vez en el año ante la expectativa de que las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento energético puedan prolongarse.
El mercado afronta así una combinación especialmente complicada para los activos de riesgo: energía más cara, inflación potencialmente más persistente, rentabilidades de la deuda al alza y dudas sobre las elevadas expectativas depositadas en la inteligencia artificial. Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, resume el escenario señalando que las advertencias para ralentizar el desarrollo de la IA coinciden con el repunte del petróleo provocado por el cierre del oleoducto saudí. A ello se suma el hecho de que la rentabilidad del bono estadounidense a diez años se acerque al 5%, un movimiento que eleva todavía más la presión sobre los mercados bursátiles.