(Expansión, 24-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo
En cuestión de horas, la ofensiva comercial iniciada por Donald Trump tras su regreso a la Casa Blanca ha derivado en el mayor revés de su segundo mandato: el Tribunal Supremo anuló el pasado viernes buena parte de su política arancelaria global, y Washington respondió de inmediato con una nueva escalada, anunciando un arancel universal del 10% que al día siguiente elevó al 15%. En un contexto de gran incertidumbre, los primeros efectos indican, de forma paradójica, que esta nueva estrategia favorece a algunos de los principales competidores comerciales de Estados Unidos -como China o India- mientras perjudica especialmente a aliados tradicionales, entre ellos Europa y, de manera particular, España.
La resolución judicial, considerada un golpe directo a la política comercial de Trump, invalidó la mayoría de los llamados aranceles "recíprocos" al concluir que el presidente se extralimitó en sus competencias al aplicarlos mediante la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977 sin el respaldo del Congreso. Entre las tarifas anuladas figuran las impuestas el 2 de abril de 2025 -denominado Día de la Liberación- y otras especialmente severas contra México, China o Canadá por la cuestión del fentanilo, así como las dirigidas a Brasil tras la condena judicial del expresidente Jair Bolsonaro. No obstante, el fallo no afecta a gravámenes sectoriales específicos, como los del acero o el aluminio.
Tras este revés, Trump compareció visiblemente irritado y anunció un nuevo arancel global del 10%, posteriormente aumentado al 15%, amparándose en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aplicar tarifas temporales durante 150 días a la espera de la aprobación del Congreso. Este nuevo impuesto se suma a los ya existentes antes de que la Justicia anulara las medidas previas.
Curiosamente, esta fórmula reduce la carga arancelaria para algunos países que antes habían sido los más castigados. Brasil ve caer su tipo medio efectivo del 26,33% al 12,77%; China pasa del 36,81% al 29,67%; India del 22,31% al 16,68%; Canadá del 7,93% al 4,66%; y México del 8,1% al 5,2%, según datos de Global Trade Alert.
En contraste, los socios tradicionales salen peor parados. El Reino Unido -primer país en firmar un acuerdo comercial con Trump- pasa de un arancel medio del 8,26% al 10,31%. La Unión Europea también sufre un aumento, del 11,74% al 12,52%. Para España, el impacto es aún mayor: el tipo efectivo medio sube 1,31 puntos, del 14,38% al 15,69%.
Según el economista Raymond Torres, de Funcas, la clave está en que muchos productos antes exentos o con tarifas reducidas quedan ahora sujetos al nuevo gravamen general del 15%. Aunque España exporta menos a Estados Unidos que otros países europeos, la composición de sus ventas -especialmente en el sector agroalimentario- la hace más vulnerable. Productos que antes no pagaban aranceles porque Estados Unidos no los produce, como ciertos aceites y grasas, podrían verse ahora penalizados. Con todo, el mayor foco de preocupación son los medicamentos y productos farmacéuticos, debido a su peso en las exportaciones españolas.
También será determinante aclarar qué bienes quedarán finalmente excluidos del arancel universal, ya que anteriormente existía una amplia lista de productos libres de tarifas. Paralelamente, Trump ha iniciado investigaciones para justificar nuevos aranceles por motivos de seguridad nacional o competencia desleal, un proceso que podría prolongarse durante meses y afectar especialmente a sectores como el automovilístico europeo.
Aunque la Administración estadounidense sostiene que el acuerdo comercial con la Unión Europea sigue en vigor, el Parlamento Europeo ha suspendido su ratificación hasta conocer el nuevo escenario. El ministro español Luis Planas advirtió de que la combinación del nuevo arancel con los existentes podría elevar la carga total por encima del 15%, mientras que la patronal de pymes alertó del fuerte impacto de la incertidumbre sobre las pequeñas y medianas empresas.
Desde Funcas se considera que el principal beneficiado de esta nueva situación es China, que podría reforzar su comercio con Estados Unidos aprovechando el encarecimiento de los productos europeos, al tiempo que intensifica sus vínculos económicos con Europa en busca de nuevas oportunidades.