(El Economista, 15-10-2026) | Fiscal

La Comunidad de Madrid vuelve a encabezar la clasificación de competitividad fiscal en España por séptimo año consecutivo, mientras que Cataluña permanece en la última posición. Entre las principales novedades del Índice Autonómico de Competitividad Fiscal (IACF) de 2026 destaca el avance de Canarias, que recupera el quinto puesto y desplaza a La Rioja a la sexta posición.

El estudio, elaborado por la economista Cristina Enache y publicado por Tax Foundation en colaboración con la Fundación para el Avance de la Libertad, analiza los sistemas tributarios de las comunidades autónomas y de los tres territorios históricos del País Vasco. La clasificación tiene en cuenta aspectos como los tipos impositivos, las deducciones, las bonificaciones y la estructura de los principales impuestos.

Canarias mejora su posición respecto al ejercicio anterior gracias, principalmente, a la actualización de la tarifa autonómica del IRPF para compensar los efectos de la inflación. En diciembre de 2025, el archipiélago aprobó una deflactación del 2,1%, una decisión que ha contribuido a elevar su puntuación en el índice. No obstante, la autora del informe considera que todavía existen posibilidades de mejorar el sistema fiscal canario. Entre sus recomendaciones figura introducir una bonificación en el Impuesto sobre el Patrimonio que tenga en cuenta la diferencia entre la cuota autonómica y la correspondiente al Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas.

En materia de IRPF, Enache plantea una reducción de tres puntos porcentuales en los tipos autonómicos para aproximar el tipo marginal máximo conjunto al 47,5%, un nivel comparable al de Alemania. También propone actualizar automáticamente cada año los tramos del impuesto y los mínimos personales y familiares según la evolución de los precios. Madrid mantiene su liderazgo en la clasificación y eleva su puntuación hasta los 7,12 puntos, frente a los 7,02 obtenidos en 2025. El informe atribuye esta posición a una estructura tributaria caracterizada por tipos relativamente reducidos en determinados impuestos, amplias bonificaciones y la ausencia de tributos propios.

En el ámbito del IRPF, la comunidad presenta uno de los tipos marginales máximos conjuntos más bajos de España, situado en el 45%. La región también ha aplicado sucesivas actualizaciones de la tarifa autonómica y de los mínimos personales y familiares para limitar el impacto de la inflación sobre los contribuyentes. A estas características se añaden las bonificaciones fiscales en los impuestos sobre el Patrimonio y sobre Sucesiones y Donaciones, así como un tratamiento favorable en determinadas operaciones sujetas al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales.

De acuerdo con el análisis de Tax Foundation, esta combinación convierte a Madrid en uno de los territorios con una carga tributaria relativamente reducida para los contribuyentes con ingresos medios y elevados, dentro de los impuestos considerados en el estudio. Por otra parte, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha anunciado nuevas medidas fiscales para 2027, centradas especialmente en facilitar el acceso de los jóvenes a la vivienda.

Entre las propuestas figura reducir del 6% al 4% el tipo del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales aplicable a la adquisición de viviendas habituales de segunda mano por menores de 40 años, siempre que el inmueble no supere los 450.000 euros. También se contempla rebajar del 0,75% al 0,4% el tipo del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados para determinadas adquisiciones de viviendas de nueva construcción. Según las estimaciones del Ejecutivo autonómico, estas medidas permitirían generar un ahorro fiscal conjunto próximo a los 116 millones de euros anuales. La reducción del impuesto sobre transmisiones podría beneficiar a cerca de 40.000 jóvenes, mientras que la rebaja de Actos Jurídicos Documentados alcanzaría aproximadamente a otros 4.200 compradores.

A estas iniciativas se suma el anuncio de una nueva reducción de medio punto en la escala autonómica del IRPF, con tipos comprendidos entre el 8% y el 20%. Se trata de propuestas anunciadas para 2027, por lo que su aplicación dependerá de la correspondiente aprobación normativa. En el extremo opuesto de la clasificación, Cataluña vuelve a ocupar el último puesto, con una puntuación de 4,45 sobre 10. El informe señala que la comunidad ha perdido competitividad fiscal durante los últimos años debido, entre otros factores, a la estructura de su IRPF, la tributación patrimonial y la existencia de numerosos impuestos propios.

Según el estudio, Cataluña cuenta con un elevado número de figuras tributarias autonómicas y no ha introducido durante 2026 reformas suficientemente relevantes como para modificar su posición en el índice.

La autora destaca que algunas de las principales diferencias respecto a otras comunidades se encuentran en los impuestos que gravan la renta personal, el patrimonio y las herencias. En el caso del IRPF, el informe considera que determinados niveles de renta soportan tipos marginales elevados. También recuerda que las modificaciones introducidas en años anteriores, como el aumento de algunos tipos y la ampliación del número de tramos, han influido en su valoración.

Respecto al Impuesto sobre el Patrimonio, Cataluña mantiene un mínimo exento general de 500.000 euros y una escala progresiva que alcanza el 3,48% para los patrimonios más elevados. Esta configuración contribuye, según Tax Foundation, a que la comunidad presente una tributación patrimonial comparativamente alta. En el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el estudio también sitúa a Cataluña entre los territorios con menor competitividad. La reducción de determinadas bonificaciones y la recuperación de coeficientes multiplicadores en 2020 son algunos de los elementos que influyen en su posición. La peor valoración catalana se registra en el apartado correspondiente al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

El informe señala especialmente la reforma de la tarifa de transmisiones patrimoniales aprobada en marzo de 2025, que elevó el tipo máximo general del 11% al 13%. También destaca la introducción de un gravamen del 20% para determinadas adquisiciones de viviendas realizadas por grandes tenedores y operaciones de compra de edificios completos. Junto a Cataluña, las posiciones inferiores de la clasificación están ocupadas por Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha y Galicia, territorios que presentan distintas características fiscales que, de acuerdo con la metodología del índice, reducen su puntuación relativa.

El informe de 2026 muestra así diferencias importantes entre los sistemas tributarios autonómicos. Mientras Madrid conserva el liderazgo y Canarias mejora su posición, Cataluña continúa cerrando la clasificación, en un contexto en el que las decisiones sobre el IRPF, los impuestos patrimoniales y la fiscalidad inmobiliaria siguen siendo determinantes para los resultados del índice. No obstante, la competitividad fiscal que mide este estudio se refiere fundamentalmente al diseño y la estructura de los impuestos. Por tanto, sus resultados no constituyen por sí solos una valoración global de la situación económica de cada comunidad, de la calidad de sus servicios públicos o de la suficiencia de sus ingresos.

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