(El País, 28-05-2026) | Laboral
El gasto en pensiones ha adquirido un peso central en el debate público en España. En este contexto, el Gobierno de Pedro Sánchez ha tratado de reforzar la idea de la sostenibilidad del sistema con la presentación, el pasado mes de abril, de la herramienta INTegraSS, diseñada para proyectar la evolución futura del gasto en pensiones mediante una metodología que el Ministerio de Seguridad Social considera más completa que las utilizadas hasta ahora.
El primer informe elaborado con este modelo, al que ha tenido acceso EL PAÍS, reduce parcialmente el impacto del aumento del gasto que anticipan otros organismos y estima que el punto máximo se situará en el 15,3% del PIB. El documento se publica en vísperas del nuevo análisis de sostenibilidad de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que prevé un impacto superior y presentará este viernes su evaluación en cumplimiento de las exigencias de la Comisión Europea.
El estudio del Gobierno se apoya en una serie de hipótesis que incluyen una reducción significativa del desempleo en los próximos años, un aumento de la participación laboral de los mayores de 65 años y un crecimiento demográfico inferior al proyectado por el INE, con una población estimada de 53,7 millones en 2050. Estas previsiones se producen en un momento en el que distintos analistas advierten del creciente peso del sistema de pensiones dentro del gasto público y plantean la posibilidad de destinar parte de esos recursos a otras políticas como vivienda o educación.
Dentro del debate económico existen posiciones divergentes. Algunos expertos alertan del elevado coste del sistema, que absorbe alrededor de 200.000 millones de euros anuales y crece a un ritmo cercano al 6%, mientras que otros destacan su papel redistributivo y de protección social, defendiendo que el Estado puede asumir el incremento del gasto derivado del envejecimiento poblacional. El Gobierno se alinea con esta segunda visión.
El informe de INTegraSS estima que el gasto en pensiones alcanzará su punto máximo en 2050, con un 15,3% del PIB, frente al 16,1% previsto por la Airef. Además, calcula que la media del periodo 2022-2050 será del 14%, también por debajo del 14,6% que proyecta el supervisor fiscal. En sus estimaciones, la Airef cuantifica además en un 1,4% del PIB el efecto de las reformas recientes en materia de ingresos.
Estos datos son relevantes en el marco de la llamada cláusula de cierre de la última reforma de pensiones, que vincula la sostenibilidad del sistema a la evaluación de la Airef. En su anterior informe, el organismo situó el gasto neto del sistema en el 13,2% del PIB tras incorporar medidas de ingresos, quedando a una décima del umbral que habría obligado a activar correcciones adicionales. Aunque el Gobierno considera cumplidos los requisitos, la Airef ha expresado reservas sobre la metodología utilizada.
Una de las principales críticas del organismo supervisor se refiere al tratamiento de las transferencias del Estado a la Seguridad Social, destinadas a cubrir parte del gasto en pensiones no financiado por cotizaciones. La Comisión Europea también ha cuestionado parcialmente este enfoque, lo que llevó al Gobierno a solicitar una nueva evaluación a la Airef antes de lo previsto inicialmente, generando tensión institucional entre el Ejecutivo y la entonces presidenta del organismo, Cristina Herrero.
El proceso quedó paralizado durante meses hasta su reactivación en marzo mediante un acuerdo del Consejo de Ministros. El nuevo informe será presentado este viernes por la Airef, ahora bajo la dirección de Inés Olóndriz, nombramiento que ha suscitado críticas por su anterior vinculación con el Ministerio de Hacienda.
De forma paralela, la Seguridad Social ha publicado su propio informe, que define como un avance metodológico significativo por su mayor nivel de detalle y capacidad de análisis. Este estudio proyecta un gasto máximo en pensiones del 15,3% del PIB en 2050, similar al estimado en la herramienta INTegraSS, aunque con diferencias respecto a otros supuestos.
Según el ministerio, las nuevas estimaciones incorporan un escenario demográfico basado en proyecciones del INE, pero con ajustes que anticipan una población ligeramente menor y más envejecida, debido a un menor flujo migratorio y una mayor esperanza de vida. En paralelo, el cuadro macroeconómico prevé un crecimiento medio del PIB del 2,8% entre 2022 y 2030, del 1,4% entre 2030 y 2050 y del 1,5% hasta 2070.
A diferencia de la Airef, el informe de la Seguridad Social no incluye el impacto de las medidas de ingresos en sus proyecciones, lo que dificulta una comparación directa sobre la necesidad o no de activar mecanismos adicionales de ajuste. El debate sobre la sostenibilidad del sistema, por tanto, continúa abierto entre distintos enfoques metodológicos y previsiones divergentes.