(Expansión, 13-10-2026) | Fiscal

El Fondo Monetario Internacional (FMI), dirigido por Kristalina Georgieva, ha elevado en cuatro décimas su previsión de crecimiento de la economía española para 2026, hasta el 2,5%. Sin embargo, también ha revisado al alza sus estimaciones de inflación, que sitúa ahora en el 3,7%, siete décimas por encima de su cálculo anterior. En el ámbito mundial, el organismo mejora en una décima su pronóstico de crecimiento para este año, hasta el 3,1%, aunque advierte de que la inflación podría alcanzar el 4,7%.

Las últimas previsiones de los principales organismos económicos, tanto nacionales como internacionales, coinciden en dos aspectos. Por un lado, la economía mundial está resistiendo mejor de lo esperado el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo, que se prolonga desde hace ocho meses sin que se vislumbre una solución cercana. Por otro, persiste el riesgo de que las tensiones inflacionistas se intensifiquen y se mantengan durante más tiempo, con las consiguientes repercusiones sobre la actividad económica si los bancos centrales se ven obligados a subir los tipos de interés para contener los precios. De este modo, las estimaciones más recientes ofrecen una perspectiva desigual: mejoran las expectativas de crecimiento, pero empeoran las de inflación. Además, los efectos de la crisis energética están siendo muy diferentes según el país.

El FMI, que esta semana celebra sus reuniones mundiales en Bangkok, ha actualizado sus proyecciones en el último informe Panorama Económico Mundial, publicado este martes. El organismo calcula que el PIB mundial crecerá un 3,1% en 2026, una décima más de lo previsto en julio, y mantiene en el 3,4% su estimación para 2027. Según explica, la actividad económica durante la primera mitad de 2026 evolucionó mejor de lo esperado, pese a la prolongación de la guerra en Oriente Próximo y a las tensiones comerciales.

Una de las razones que explican esta resistencia es el impulso del sector tecnológico, especialmente por el fuerte volumen de inversión en inteligencia artificial (IA), que está contribuyendo a sostener la demanda. También han influido las medidas adoptadas por los gobiernos para amortiguar las consecuencias de la crisis y la capacidad de adaptación de las economías. A estos factores se suma una menor dependencia energética que en décadas anteriores, circunstancia que ha ayudado a reducir el impacto del conflicto sobre la actividad, según el organismo que dirige Kristalina Georgieva.

No obstante, el FMI advierte de que esta capacidad de resistencia presenta importantes diferencias entre países y de que los recursos disponibles para afrontar nuevas perturbaciones no son ilimitados. La reducción de las reservas, la vulnerabilidad de los mercados de materias primas y la fragmentación económica podrían agravar la situación. Además, una incertidumbre prolongada puede deteriorar la confianza, mientras que las restricciones en el suministro energético podrían frenar el impulso de la inteligencia artificial. El organismo también alerta de que las condiciones de financiación podrían cambiar de forma repentina, entre otros motivos, por las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Pese a este escenario internacional complejo, la economía española vuelve a destacar por su fortaleza. El FMI ha mejorado de forma significativa sus previsiones para España y espera ahora que el PIB avance un 2,5% en 2026, cuatro décimas más que en su estimación de julio. Para 2027, mantiene la previsión de crecimiento en el 1,8%.

La nueva estimación del Fondo es ligeramente inferior a las de otros organismos, como la OCDE y el Banco de España, que sitúan el crecimiento previsto para este año en el 2,6%, en línea con las expectativas del Gobierno. En cualquier caso, España continuará entre las economías más dinámicas de la eurozona y crecerá a un ritmo superior al de las principales potencias europeas.

Entre estas economías, Alemania registra una de las revisiones más favorables. El FMI prevé que su PIB aumente un 1,3% en 2026, seis décimas más de lo calculado en julio. Francia, en cambio, afronta un panorama menos favorable, marcado por la inestabilidad política y las dificultades de sus finanzas públicas. El organismo estima que su economía crecerá apenas un 0,4%, dos décimas menos de lo previsto anteriormente. Italia mejora sus perspectivas en tres décimas, hasta alcanzar un crecimiento del 0,8%.

En conjunto, la eurozona crecerá un 1,1% en 2026, dos décimas por encima de la previsión publicada en julio, aunque a un ritmo inferior a la mitad del esperado para España. Las proyecciones del FMI también sitúan a la economía española por delante de la estadounidense en términos de crecimiento porcentual, ya que Estados Unidos registrará un avance del 2,3% este año.

Las perspectivas de crecimiento, sin embargo, están condicionadas por el repunte de los precios. El FMI advierte de que una prolongación del conflicto o una nueva escalada de las tensiones en Oriente Próximo o Ucrania podría encarecer las materias primas y mantener su volatilidad durante más tiempo, intensificando las presiones inflacionistas. En este contexto, el organismo prevé que la inflación general mundial alcance el 4,7% en 2026 y se modere hasta el 4,1% en 2027.

En España, la inflación media se situará previsiblemente en el 3,7% este año, siete décimas por encima de la estimación anterior y un punto porcentual más que en 2025. Para 2027, el FMI espera que se reduzca al 2,7%. En la eurozona, por su parte, el incremento medio de los precios será del 3,1% en 2026 y del 2,8% el próximo año.

La evolución de los precios en España resulta especialmente relevante porque mantendrá una diferencia desfavorable respecto a varios de sus principales socios europeos durante el resto del año. Esta brecha puede perjudicar la competitividad de las exportaciones españolas, al encarecer relativamente los productos y servicios nacionales. El FMI calcula que la inflación media de Alemania será del 2,7% en 2026, un punto menos que la española, mientras que Francia registrará un 2,4% e Italia, un 3,3%.

Por último, el organismo internacional también anticipa una desaceleración progresiva de la economía china, en línea con las previsiones de la OCDE. Tras crecer un 5% en 2025, el PIB de China aumentará un 4,5% en 2026 y un 4% en 2027. Ambas estimaciones suponen una rebaja de una décima respecto a las publicadas por el FMI en julio.

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