(El Economista, 25-02-2026) | Laboral
En la última década ha aumentado de forma constante el porcentaje de personas mayores de 65 años que siguen trabajando. De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de empleo entre quienes tienen entre 65 y 69 años alcanza el 14,1% en los hombres y el 12,1% en las mujeres, lo que supone triplicar los niveles de hace diez años. En términos absolutos, en el último trimestre del año se contabilizaban 390.300 ocupados en esta franja de edad, el registro más alto tanto del siglo actual como de toda la serie histórica iniciada en 1970.
Este crecimiento ha llevado la tasa de ocupación de los mayores de 65 a máximos de los últimos 45 años. Aun así, sigue por debajo de los niveles de los años setenta, cuando el 32,6% de los hombres de esa edad estaba en activo, en una etapa previa a la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral.
Así lo subraya el último informe de Funcas sobre la EPA, titulado Back to the seventies: la ocupación de la población a punto de jubilarse. El estudio apunta que la edad para acceder al 100% de la pensión acabará situándose en los 67 años en lugar de los 65, como consecuencia de las reformas introducidas en el sistema de pensiones.
Entre los factores determinantes destaca la reforma de 2011, que elevó gradualmente la edad legal de jubilación de 65 a 67 años, en función de los años cotizados, permitiendo mantener los 65 para quienes acrediten 38 años y medio de carrera laboral. Este proceso culminará en 2027. A ello se suma la reforma aprobada en 2021, que endureció las penalizaciones por jubilación anticipada -cuyo uso ha descendido del 44,5% al 27,9%- y modificó las modalidades de jubilación activa y demorada, esta última ya presente en el 10,9% de las nuevas altas.
También ha crecido de forma sostenida desde 2013 la tasa de empleo entre quienes tienen entre 60 y 64 años. Según Funcas, esta evolución está relacionada tanto con la recuperación económica como con los cambios en los requisitos de acceso a la jubilación. En el último trimestre de 2025, 1.820.200 personas de esta edad estaban trabajando, un 161% más que en 2005. La tasa de ocupación se situó en el 59,2% en los hombres -la cifra más elevada desde los años ochenta- y en el 49% en las mujeres, el máximo de toda la serie histórica.
El Observatorio trimestral del mercado laboral elaborado por Fedea y BBVA Research también puso de relieve el dinamismo del empleo entre los trabajadores sénior. En el cuarto trimestre se generó empleo de manera generalizada, con un protagonismo especial de la población española de entre 25 y 34 años y de los mayores de 54.
Este informe señala asimismo que el paro de larga duración -personas que llevan al menos un año buscando empleo- descendió un 5,6%, aunque continúa afectando especialmente a los grupos de más edad. En el cuarto trimestre de 2025, 201.600 personas de entre 55 y 64 años acumulaban al menos dos años en búsqueda activa de trabajo, lo que representa el 38% del total. Más allá de las reformas ya aplicadas, el Ministerio de Seguridad Social trabaja en modificar la jubilación flexible, que regula el regreso al mercado laboral de quienes ya se han retirado. Esta revisión forma parte del acuerdo alcanzado en julio de 2024 entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos. Aunque el Consejo de Ministros autorizó su tramitación urgente, la norma aún no ha sido aprobada.
Según los datos de la Seguridad Social recogidos en la memoria del proyecto de real decreto sobre jubilación reversible, en marzo solo había 3.174 casos de esta modalidad, frente a un total de 6.570.803 pensiones de jubilación, lo que supone apenas un 0,04%. El objetivo del ministerio es elevar esta proporción hasta el 14% en los cinco primeros años tras la entrada en vigor del nuevo reglamento.
El borrador sometido a audiencia pública en julio contempla como principal novedad la posibilidad de compatibilizar la pensión con una actividad por cuenta propia, es decir, como autónomo. Para ello se exigirá que el beneficiario no haya estado dado de alta como trabajador autónomo en los cinco años previos a la jubilación.
Además, se incrementarán los límites de jornada: la dedicación mínima pasará del 25% al 40% y la máxima del 75% al 80% de la jornada completa. También se reforzarán los incentivos económicos para quienes regresen a trabajar. El complemento adicional oscilará entre el 10% y el 20% sobre la parte de la pensión que se mantenga. Así, si la jornada parcial se sitúa entre el 60% y el 80%, la cuantía de la pensión correspondiente al tiempo no trabajado aumentará un 20%; si la jornada es de entre el 40% y el 60%, el incremento será del 10%. En el caso de quienes emprendan una actividad por cuenta propia, el complemento alcanzará el 20%.