(El Economista, 25-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El comercio minorista español experimentó un retroceso en julio después de varios meses de crecimiento. Según los últimos datos de Eurostat, el volumen de ventas cayó un 0,9% respecto a junio, lo que situó a España como el segundo país de la Unión Europea con un mayor descenso entre los mercados con información disponible, solo por detrás de Alemania, donde la bajada fue del 3,4%. La evolución española fue peor que la registrada en el conjunto de la UE, donde las ventas disminuyeron un 0,4%, y en la zona euro, con un retroceso del 0,6%.

El debilitamiento de las ventas coincide con el repunte de la inflación. En julio, los precios aumentaron un 3,6% interanual, cuatro décimas más que en junio, mientras que en agosto la inflación se aceleró hasta el 4,3%, su nivel más elevado desde febrero de 2023. Aunque la inflación subyacente se mantuvo en el 2,9%, el encarecimiento de los carburantes y de la vivienda está incrementando la presión sobre los presupuestos familiares y reduciendo el margen disponible para determinados gastos, especialmente los relacionados con bienes no esenciales.

El comercio español ya mostraba signos de desaceleración antes de la caída registrada en julio. El volumen de ventas había aumentado únicamente un 0,5% en mayo y un 0,4% en junio. La relevancia de los últimos datos reside además en que Eurostat mide las ventas en términos de volumen, es decir, la cantidad de productos comercializados, y no el importe gastado por los consumidores. De este modo, el incremento de los precios puede estar limitando la capacidad de los hogares para aumentar el número de bienes adquiridos.

El deterioro se aprecia especialmente en los productos no alimentarios. En la zona euro, el volumen de ventas de estos artículos, excluidos los carburantes, disminuyó un 1,4% mensual en julio, mientras que en el conjunto de la Unión Europea la caída fue del 1,1%. Por el contrario, las ventas de alimentos, bebidas y tabaco aumentaron un 0,4% en los países del euro y un 0,3% en el conjunto de la UE.

La evolución de España también contrasta con la de otras grandes economías europeas. Además del fuerte descenso registrado en Alemania, Italia experimentó una reducción del 0,3%, mientras que Francia aumentó sus ventas minoristas un 0,9%, Países Bajos avanzó un 0,2% y Portugal mantuvo el mismo nivel que el mes anterior. Entre los mayores incrementos destacaron los de Letonia, con un 2,5%, Chipre, con un 2%, y Luxemburgo, con un 1,8%.

En términos interanuales, el comportamiento del comercio minorista español también refleja un empeoramiento. El volumen de ventas en julio fue un 0,7% inferior al registrado un año antes, frente al crecimiento del 1% en la Unión Europea y del 0,6% en la zona euro.

Este resultado rompe además con la evolución positiva que había mantenido España durante la primera mitad del año. Las ventas minoristas habían aumentado un 2,1% interanual en febrero, un 4,3% en marzo, un 0,3% en abril, un 1,2% en mayo y un 0,8% en junio. La caída de julio supone, por tanto, un cambio de tendencia que coincide con el repunte de la inflación y una menor capacidad de compra de los hogares.

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