(El Economista, 28-05-2026) | Laboral

A los cuatro años y medio de su puesta en marcha, la reforma laboral continúa figurando como uno de los principales logros económicos del Gobierno de Pedro Sánchez. Nacida del acuerdo entre sindicatos y patronal, la norma tuvo un efecto inmediato en la reducción de la contratación temporal y en la expansión del empleo indefinido, que alcanzó niveles inéditos en España. Sin embargo, la cuestión que se plantea ahora es si ese proceso ha alcanzado su límite y si sus efectos han tocado techo. Los datos de 2025 apuntan a que ese punto ya se habría alcanzado, e incluso a un ligero cambio de tendencia en la duración de los empleos.

El Anuario de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo y Economía Social refleja que en 2025 se registraron 23,1 millones de bajas de afiliación, un 3,7% más que el año anterior y la cifra más alta desde 2019. Este aumento, no obstante, es coherente con el crecimiento de la población ocupada en un mercado laboral con elevada rotación, donde más trabajadores implican también más altas y bajas en la Seguridad Social.

Dentro de estos datos aparece un indicador relevante: la duración media del último periodo de alta se situó en 236 días, cuatro menos que en 2024 y el registro más bajo desde 2022, cuando fue de 233 días. Este retroceso interrumpe la tendencia de mejora observada tras la reforma laboral, que había servido como argumento para defender una mayor estabilidad real del empleo.

En términos generales, la reforma ha reducido de forma notable la temporalidad, al impulsar el peso de los contratos indefinidos, especialmente los de carácter ordinario a jornada completa, aunque también han crecido los contratos a tiempo parcial y los fijos discontinuos. Como resultado, la tasa de temporalidad en términos de afiliación ha pasado aproximadamente del 27% al 12%.

Sin embargo, este cambio estructural ha venido acompañado de un aumento de la rotación entre empleos. Es decir, aunque hay más contratos indefinidos, también se producen más entradas y salidas del mercado laboral, lo que genera un debate sobre la estabilidad efectiva del empleo y su duración real dentro del sistema de la Seguridad Social.

Los datos históricos muestran que entre 2019 y 2024 la duración media del empleo creció en 51 días, pasando de 189 a 240. En ese periodo, el año 2020 aparece como una excepción, con un máximo de 259 días debido a los efectos de la pandemia, la destrucción de empleo temporal y el impacto de los ERTE, que mantuvieron artificialmente numerosos contratos indefinidos.

Una vez superados esos factores extraordinarios, la evolución posterior a la reforma había sido positiva hasta 2024, cuando se alcanzó el máximo reciente. Sin embargo, en 2025 se produce una ligera caída hasta los 236 días, lo que interrumpe esa mejora continuada.

Otro dato relevante es que el 56,8% de las bajas de afiliación se produce antes de que el contrato supere el primer mes, el porcentaje más alto desde 2019, cuando rondaba el 60%. Este fenómeno persiste pese a la penalización introducida en la reforma laboral mediante una cotización adicional de 32,6 euros para los contratos de muy corta duración.

Lejos de reducirse, este tipo de contratos de menos de un mes ha aumentado un 22% en el último año, lo que contribuye al incremento de las bajas en la Seguridad Social. Este comportamiento sugiere que las medidas sancionadoras tienen un efecto limitado en un mercado laboral condicionado por la estacionalidad y por necesidades puntuales de mano de obra.

En este contexto surge la cuestión de si la mayor presencia de contratos indefinidos implica necesariamente una mejora en la calidad del empleo. La regulación actual ha alterado la comparabilidad con etapas anteriores y abre el debate sobre una posible mayor volatilidad dentro del propio empleo indefinido.

En este análisis también cobra importancia el papel de los fijos discontinuos, que pueden ser dados de baja no por la extinción del contrato, sino por periodos de inactividad hasta su reincorporación. Aunque su peso en el conjunto del empleo es reducido, alrededor del 5%, estas interrupciones se han convertido en una de las principales causas de baja de afiliación, solo por detrás de la finalización de contratos temporales. Este factor ayuda a explicar el comportamiento reciente de la rotación laboral y la evolución de la duración media del empleo en 2025.

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