(Expansión, 15-10-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Estados Unidos amenaza con imponer nuevas represalias comerciales contra España por la decisión del Gobierno español de impedir que los barcos que transporten armas a Israel hagan escala en sus puertos. La Administración de Donald Trump contempla aplicar una tasa de 200.000 dólares (unos 180.000 euros) por cada viaje de un buque con bandera española, así como limitar la entrada en el mercado estadounidense de determinados productos españoles, entre ellos el aceite.
La propuesta ha sido planteada este miércoles por la Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC), que ha concluido una investigación iniciada en diciembre de 2024. Según este organismo, España ha generado condiciones desfavorables para los buques estadounidenses al restringir el acceso a sus puertos. Como respuesta, plantea adoptar medidas correctivas que incluyen tanto el cobro de tasas a los barcos españoles como la imposición de restricciones a las importaciones procedentes de España.
La investigación tenía como objetivo determinar si las decisiones del Ejecutivo español perjudicaban al transporte marítimo vinculado al comercio exterior estadounidense. Entre las medidas examinadas figura la prohibición de entrada en los puertos españoles a determinados buques, incluidos aquellos que transportan mercancías en el marco del Programa de Seguridad Marítima de la Administración Marítima de Estados Unidos (MARAD).
El veto español se produjo en el contexto de la oposición del Gobierno a los bombardeos sobre Gaza y buscaba impedir que los barcos que transportaran armamento destinado a Israel pudieran utilizar los puertos nacionales para realizar escalas. Tras casi dos años de pesquisas, la FMC sostiene que ha encontrado pruebas de que España denegó el acceso a sus instalaciones portuarias a buques con bandera estadounidense, lo que, a su juicio, ha perjudicado las condiciones del transporte marítimo internacional. El organismo considera que estas restricciones afectan a la eficiencia y fiabilidad de las cadenas de suministro, dificultan las exportaciones estadounidenses y pueden comprometer tanto las necesidades de seguridad nacional como el desarrollo de la marina mercante del país.
Para responder a esta situación, la Comisión propone dos tipos de represalias. La primera consiste en establecer una tasa de 200.000 dólares por cada viaje de los buques con bandera española. La segunda contempla limitar las importaciones de determinados bienes procedentes de España. Entre las categorías señaladas figuran los productos de perfumería y cosmética, los aceites y las grasas, la cerámica, los artículos de piedra, el azúcar y los productos de confitería.
La presentación formal de estas propuestas sitúa a Washington un paso más cerca de aplicar las sanciones comerciales, aunque todavía no supone su entrada en vigor. Antes de tomar una decisión definitiva, las autoridades estadounidenses permitirán que España presente sus argumentos y estudiarán posibles alternativas para resolver el conflicto. La amenaza llega en plena precampaña de las elecciones generales anticipadas convocadas por Pedro Sánchez para finales de noviembre y podría intensificar el debate político sobre la actuación del Ejecutivo en el ámbito internacional.
Las discrepancias entre Sánchez y Trump se han sucedido desde el regreso del presidente estadounidense a la Casa Blanca. La negativa española a elevar el gasto en Defensa y a permitir el uso de sus bases militares para las operaciones estadounidenses contra Irán ha provocado nuevas advertencias de Washington, que ha llegado a plantear la posibilidad de imponer sanciones comerciales severas e incluso interrumpir las relaciones comerciales con España.
Hasta ahora, la pertenencia de España a la Unión Europea y la política comercial común han constituido una protección frente a posibles medidas unilaterales dirigidas específicamente contra el país. Sin embargo, la investigación de la FMC podría proporcionar a la Administración Trump un argumento para justificar la adopción de represalias comerciales selectivas contra España.
Ante la contundencia de las represalias comerciales que Estados Unidos ha puesto sobre la mesa, el Gobierno español se limitó a anticipar ayer que continúa "analizando las conclusiones del informe publicado por la Comisión Marítima Federal de Estados Unidos, así como las posibles implicaciones de las medidas planteadas". "España defenderá sus intereses y los de sus empresas, en coordinación con la Comisión Europea y los Estados miembros, teniendo en cuenta que se trata de una cuestión que se enmarca en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos", aseveran fuentes gubernamentales, en alusión al marco comercial bilateral que rige entre ambas potencias.