(Expansión, 30-07-2026) | Laboral

La fortaleza del mercado laboral español comienza a dejar al margen a los autónomos, especialmente a aquellos que tienen trabajadores a su cargo. El incremento de los costes laborales, el aumento de las cargas administrativas y el estrechamiento de los márgenes empresariales están dificultando la continuidad de muchos pequeños negocios. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, durante el segundo trimestre del año desaparecieron 42.500 autónomos empleadores, lo que equivale a cerca de 500 cierres diarios y reduce este colectivo hasta los 933.100. Se trata del segundo nivel más bajo desde la pandemia y, excluyendo los años marcados por la crisis sanitaria, de una de las cifras más reducidas de la última década.

Este retroceso contrasta con la evolución general del empleo, que alcanzó un nuevo máximo histórico al superar los 22,77 millones de ocupados. En total, entre abril y junio se perdieron 42.900 trabajadores por cuenta propia, de modo que prácticamente toda la caída corresponde a autónomos con empleados. En comparación con el mismo trimestre de 2025, el número total de autónomos disminuyó en 99.700 personas, mientras que los empleadores descendieron en 27.700.

La evolución resulta especialmente llamativa porque el segundo trimestre suele coincidir con el inicio de la temporada turística, un periodo en el que tradicionalmente aumentan tanto las contrataciones como la apertura o expansión de pequeños negocios. De hecho, en el mismo periodo del año anterior se incorporaron 33.100 autónomos con asalariados.

El presidente de ATA y vicepresidente de CEOE, Lorenzo Amor, advierte de que el empleo sigue creciendo, pero la destrucción se concentra en las empresas más pequeñas, especialmente aquellas con uno o dos trabajadores, una situación que afecta con mayor intensidad al medio rural. Los datos de la Seguridad Social reflejan esta misma tendencia. En junio, las empresas con uno o dos empleados contabilizaban 919.427 asalariados, lo que supone 18.244 menos que hace cinco años y 37.840 menos que en 2018.

Entre las causas de este deterioro destacan el incremento acumulado del salario mínimo, el nuevo sistema de cotización por ingresos reales para los autónomos, el coste del Mecanismo de Equidad Intergeneracional, el destope de las bases máximas de cotización y la implantación de la cuota de solidaridad. Aunque la actualización de las cuotas de autónomos quedó congelada en 2026 por falta de apoyo parlamentario, el conjunto de estas medidas ha elevado de forma significativa los costes laborales. Según Cepyme, desde 2021 estos costes han aumentado un 28,7% en las pequeñas empresas, un 29% en las microempresas y un 23,4% en las medianas.

A ello se suma el encarecimiento de los costes operativos, impulsado por el repunte de la inflación derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Con un IPC situado en el 3,2%, la patronal de las pymes estima que los costes de funcionamiento de las empresas se han incrementado un 25% desde 2019.

El presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos, Fernando Jesús Santiago Ollero, considera que muchos pequeños empresarios renuncian a mantener empleados no porque su actividad mejore, sino porque el riesgo económico y normativo asociado a la contratación resulta cada vez mayor. A su juicio, la creciente complejidad regulatoria y la incertidumbre dificultan la toma de decisiones, por lo que reclama un marco jurídico más estable y medidas que favorezcan la contratación.

Por su parte, Lorenzo Amor sostiene que la presión sobre los márgenes empresariales ha llegado a un punto en el que, según datos de la Seguridad Social, el 68% de los autónomos obtiene unos ingresos inferiores al salario mínimo. Esta situación provoca que, en muchos casos, los trabajadores perciban un salario superior al de los propios empresarios que los emplean.

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