(El Economista, 16-06-2026) | Fiscal
El acuerdo alcanzado entre el PSC, ERC y En Comú prevé elevar hasta los 30 euros la tasa turística que deberán abonar los pasajeros de aquellos barcos que permanezcan menos de 12 horas en la ciudad, frente a los 11 euros que pagan actualmente. La medida forma parte de la estrategia impulsada por el Ayuntamiento para reducir el impacto del turismo de paso y favorecer un modelo basado en los denominados puertos base, es decir, aquellos en los que los cruceros inician o finalizan su recorrido. Precisamente, estos viajeros no se verán afectados por el incremento previsto.
El aumento se producirá a través del recargo municipal que se aplica sobre la tasa turística. Este suplemento, que desde abril asciende a ocho euros por pasajero, aumentará progresivamente hasta alcanzar los 24 euros en 2027. Sumado al gravamen autonómico ya existente, la cuantía total llegará a los 30 euros para los cruceristas que permanezcan en la ciudad menos de medio día.
La propuesta será sometida a aprobación inicial en la comisión municipal de Economía y posteriormente deberá recibir el visto bueno definitivo del pleno municipal. Una vez completado este trámite, será remitida al Parlament de Cataluña para su incorporación a la ley de acompañamiento de los presupuestos autonómicos. Junto a la subida fiscal, el acuerdo incorpora un nuevo límite anual de actividad. ERC ha impulsado la creación de un techo de 3,5 millones de cruceristas al año, con el objetivo de contener el crecimiento del tráfico marítimo turístico y minimizar su impacto sobre la ciudad.
Los socios del gobierno municipal defienden que el incremento de la recaudación debe revertir en servicios públicos. Los republicanos han planteado que parte de los ingresos adicionales se destinen a financiar el 50% del coste de los comedores escolares de Barcelona. Por su parte, En Comú considera que las medidas para controlar la presión turística llegan con retraso y ha reclamado una actuación más decidida por parte del ejecutivo municipal para limitar los efectos de la masificación.
En paralelo al debate político, el sector de los cruceros trata de desvincular su actividad de los problemas derivados del exceso de visitantes. Un informe elaborado por la Universitat de Girona y la asociación internacional de navieras CLIA sostiene que los pasajeros de cruceros representaron únicamente el 2,5% del total de visitantes que recibió Barcelona en 2024. Según el mismo estudio, la presencia de cruceristas superó el 5% del conjunto de turistas únicamente durante 32 jornadas a lo largo del año, una conclusión obtenida a partir del análisis de datos de movilidad procedentes de dispositivos móviles.
Barcelona sigue siendo el principal destino de cruceros del Mediterráneo occidental, aunque en los últimos años ha comenzado a adoptar medidas para reducir la presión de esta actividad. Entre ellas destaca el acuerdo alcanzado con el Puerto de Barcelona para disminuir el número de terminales de cruceros, que pasarán de siete a cinco, así como la reducción de la capacidad operativa de las instalaciones. Con estas iniciativas, las administraciones buscan compatibilizar la importancia económica del turismo de cruceros con una gestión más sostenible de los flujos de visitantes y de su impacto sobre la vida cotidiana de la ciudad.