(Expansión, 29-07-2025) | Mercantil, civil y administrativo

El nuevo acuerdo comercial sobre aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea, que establece un gravamen del 15% a las exportaciones europeas sin una reciprocidad equivalente para las estadounidenses, tendrá impactos distintos según el sector económico al que se aplique.

Aunque la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que se trata del "mejor acuerdo posible", la industria agroalimentaria advierte de efectos negativos claros, especialmente en productos como el aceite de oliva y el vino. Desde Asoliva (Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva) consideran que, aunque el arancel no es el peor escenario imaginable, genera distorsiones en el mercado, ya que competidores como Turquía o Marruecos cuentan con aranceles más bajos, del 10%.

Asoliva destaca que Estados Unidos apenas produce aceite de oliva -cubre menos del 3% de su consumo-, lo que lo convierte en un comprador clave, con unas importaciones anuales de 430.000 toneladas, de las cuales unas 180.000 provienen de España directamente, más otras 130.000 toneladas que entran de forma indirecta a través de Italia. "Es un mercado insustituible", afirma la asociación.

Entre las empresas más expuestas están Dcoop, que exporta productos por valor de 200 millones de euros anuales a EE. UU., y Deoleo, propietaria de marcas como Carbonell o Koipe, que considera al país norteamericano un pilar clave de su crecimiento. Su presidente, Ignacio Silva, calificó el acuerdo como "una mala noticia desde cualquier punto de vista".

La patronal FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas) también lo considera un acuerdo "injusto y descompensado", perjudicando directamente los intereses de la industria española. Estados Unidos es el principal mercado fuera de la UE para el sector agroalimentario español, y el cuarto a nivel global, con exportaciones que superaron los 3.300 millones de euros en 2024. FIAB ya ha detectado un descenso del 3,7% en las exportaciones al mercado estadounidense durante el primer cuatrimestre, mientras que las importaciones desde EE. UU. aumentaron un 22,2%, reflejando una balanza comercial cada vez más desfavorable.

Desde la Federación Española del Vino (FEV) se reclama la eliminación total del arancel. Según su director general, José Luis Benítez, EE. UU. fue en 2024 el principal destino para los vinos españoles envasados, tanto tranquilos como espumosos, y un impuesto del 15% podría reducir las ventas hasta un 10%. Además, advierte que mantener este arancel implicaría pérdidas de cuota de mercado, reducción de márgenes para las empresas y un deterioro en las relaciones comerciales a largo plazo.

En contraste, el sector aeronáutico celebra que se mantenga la exención de aranceles para aviones y piezas de aeronaves, vigente desde 1979. Esto beneficia tanto a Airbus como a Boeing, que podrían haber sido seriamente afectados. Desde Airbus señalan que "un entorno comercial estable y predecible es crucial para una industria global tan interconectada".

La industria de Defensa europea, sin embargo, ha recibido con preocupación el anuncio del acuerdo, que incluye un compromiso de la UE para adquirir material militar estadounidense por 600.000 millones de dólares (unos 512.000 millones de euros). La falta de detalles ha generado nerviosismo en los mercados: varias compañías del sector sufrieron caídas bursátiles importantes, como Hensoldt (-5,72%), Thales (-4,3%), Rheinmetall, SAAB, Alstom, Babcock y Leonardo, con descensos de entre el 2% y el 5%. La española Indra perdió más del 2%, aunque sigue acumulando una notable revalorización este año. El temor principal es que esta compra masiva a EE. UU. limite las oportunidades de negocio para las empresas europeas en el medio plazo.

En cuanto al sector automotriz español, el impacto será desigual. Fabricantes de componentes como Gestamp, CIE Automotive o Antolin no sufrirán el efecto directo del arancel, ya que producen localmente para sus clientes en EE. UU. Sin embargo, se espera un efecto indirecto sobre las exportaciones de vehículos desde Europa, que podrían encarecerse debido al nuevo impuesto.

El sector cerámico español, concentrado en Castellón, también está pendiente del impacto. En 2024, el 72% de su producción se destinó al extranjero, y Estados Unidos representó el 13,5% de las exportaciones (unos 470 millones de euros). Según la patronal Ascer, aunque aún no valoran con precisión los efectos del acuerdo, creen que los productos españoles -de mayor valor añadido- pueden resistir mejor los cambios. Además, destacan que su principal competidor, Italia, también se verá afectado por el mismo arancel.

Otro punto clave del acuerdo es el compromiso europeo de compra de energía a Estados Unidos por casi 750.000 millones de euros en tres años, incluyendo petróleo, gas y combustible nuclear. Esto tendrá repercusiones para todas las grandes energéticas españolas, como Iberdrola, Naturgy, Endesa, Repsol, Moeve o Acciona Energía, aunque su impacto dependerá de las condiciones específicas del suministro, sobre todo los precios y si las compras son obligatorias o negociables.

Actualmente, Estados Unidos ya es uno de los principales proveedores energéticos de España, especialmente en gas natural, desplazando parcialmente a Argelia y Rusia. Este año, ha sido el segundo proveedor con un 31% de cuota, apenas un punto por debajo de Argelia. También es el segundo proveedor en petróleo, tras Brasil, y podría convertirse en la fuente alternativa de uranio si España decide sustituir a Rusia.

Para empresas del sector textil como Inditex y Mango, el nuevo acuerdo también tendrá efectos. En el caso de Inditex, EE. UU. representa más del 10% de su facturación global, con estimaciones que rondan los 4.000 millones de euros. Aunque la empresa está bien diversificada, el aumento de costes por el arancel podría suponer una reducción de márgenes o un alza de precios, afectando su competitividad. Mango, por su parte, planea seguir creciendo en EE. UU., con una inversión de 67 millones para ampliar su red de tiendas, y también se verá condicionada por el nuevo contexto comercial.

Finalmente, Concha Santos, presidenta de Anci, la patronal de las constructoras medianas, manifestó preocupación por el posible encarecimiento de los materiales de construcción. Insistió en la necesidad de contar con mecanismos automáticos de revisión de precios en contratos públicos, una vieja demanda del sector, que cobra ahora más relevancia ante la incertidumbre generada por este acuerdo.

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