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(Expansión, 01-05-2021) - Fiscal

Las previsiones fiscales fueron presentadas el viernes por la portavoz del Ejecutivo, y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que aclaró que se trata de una proyección que no incluye aún el efecto de la reforma tributaria que ha prometido a Bruselas abordar en 2022. Pese a ello, la senda dibuja una mejora desde este mismo año gracias a la recuperación económica. Conviene recordar que el déficit público preexistente, del 2,9% a cierre de 2019, saltó al 11% el año pasado (10,09% si no se tiene en cuenta el impacto negativo de Sareb) por el desajuste entre un gasto público disparado para hacer frente a la pandemia y unos ingresos de capa caída por la crisis.

A partir de aquí, Hacienda confía en que la cifra se rebaje al 8,4% este mismo año, una visión más pesimista que el 7,7% estimado en la elaboración de los últimos Presupuestos. La corrección admitió Montero, es limitada frente a los más de tres puntos de rebaja de la previsión de crecimiento para 2021 que Economía publicó a comienzos de mes, lo que achacó a un mejor cierre de lo esperado en 2020, cuando se temía alcanzar un agujero fiscal del 11% sin tener en cuenta la carga del banco malo.

La senda fiscal dibujada por Hacienda supone que en 2021 se lograría la segunda mayor reducción del déficit de la serie histórico, de 2,57 puntos frente a los 3,7 de mejora de 2013. Más allá, plantea un escenario en el que España sería capaz de rebajar un déficit del entorno del 11% a solo un paso de situarse por debajo del umbral de déficit excesivo, del 3%, en apenas tres años, y eso solo por la inercia de la recuperación sin tomar medidas específicas de reconducción.

En la crisis anterior, sin embargo, cuando el déficit saltó al 11,28% en 2009, llevó toda una década de ajustes situarlo por debajo del 3%, una marca que volvió a saltar por los aires en 2020, a consecuencia de la pandemia, tras un leve repunte -por debajo de dicho umbral- el año anterior. A partir de ahí, y siempre sin tener en cuenta las nuevas medidas que se acaben aprobando, el déficit caería al 5% en 2022, el 4% en 2023 y 3,2% en el año 2024. La reducción es especialmente notable el próximo ejercicio por la mejora de la actividad que se espera cuando acabe la emergencia sanitaria, sostuvo Montero.

“La senda de déficit que presentamos es coherente con los nuevos datos de proyección de crecimiento, creación de empleo y desempleo”, aseveró la titular de Hacienda. Inicialmente, Economía había dibujado un incremento inercial del PIB del 7,2% en 2021, que aspiraba a elevar al 9,8% con las ayudas europeas en camino, tras la contracción del 10,8% de 2020. A comienzos de abril, sin embargo, el Gobierno rebajó en 3,3 puntos su previsión, hasta el 6,5% de avance en 2021, tras el mal arranque del año, en el que el PIB habría vuelto a caer un 0,5% según los datos adelantados el viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). A partir de ahí, Economía confía en que el PIB aumentaría al 7% en 2021, y se moderaría al 3,5% en 2023 y al 2,1% en 2024.

A diferencia de estas estimaciones de crecimiento, que ya tienen en cuenta el impacto positivo de las ayudas europeas (de entorno a dos puntos adicionales de PIB al año), las previsiones fiscales de Montero no contemplan el impacto de las medidas contenidas en el Plan de Recuperación. Este anticipa una reforma tributaria a acometer en 2022, cuando el comité de expertos formado por Hacienda para estudiar los posibles cambios entregue su informe de conclusiones.